La insólita explicación que dio ante el juez quien robó las computadoras en un local comercial. Sucedió en Reconquista.
Jonatán Luís Báez, 32, fue imputado por el delito en perjuicio del local comercial Cromática, en calle Iriondo al 475, cuando en la madrugada del domingo 25 de octubre de 2020 rompió la vidriera y robó tres computadoras.
"Robo simple", la figura que eligió el fiscal Juan Marichal, quien había ordenado su detención, la que fue declarada legal por la jueza Claudia Bressán, quien además abrió la investigación penal preparatoria y dispuso la prisión preventiva para que el fiscal pueda asegurar pruebas.
La audiencia imputativa fue el miércoles 28 de octubre de 2020 vía internet, con el detenido desde la celaduría de la U.R.IX, asistido por el defensor público Orlando Toniolo.
También participaron las damnificadas, las hermanas Estela y Cecilia Sellares.
El fiscal imputó que el 25 de octubre de 2020, entre las 03:00 y 04:00 de la madrugada, Jonatan Báez rompió el vidrio, ingresó al local comercial y sustrajo tres notebook, hecho que calificó como "robo simple".
Por su parte el defensor manifestó que resiste la pretensión punitiva del fiscal, expresando que Báez se considera inocente de los cargos que se le imputan, aduciendo que su defendido quería declarar y contestar preguntas. Luego de eso continuaría con la alocución.
Báez expresó: "Yo quería aclarar que la verdad no me acuerdo, estaba tomando ahí en La Cortada y cuando salgo de La Cortada ya no me acuerdo más nada, después yo me levanto al otro día, el lunes, cuando me llegó la policía, sin orden de allanamiento, sin nada, y yo le doy permiso para que entren a mi casa y veo que tengo las cosas en mi casa sin saber yo que estaban ahí".
Guionado por el defensor público, el imputado sostuvo que la casa donde vive es de sus padres, y que además de ellos allí viven sus 5 hermanos y sobrinos, personas de 9, 12, 23, 26, 34 y 37 años, entre ellos una persona con discapacidad. Báez añadió que dejó entrar a los policías "por miedo a que después vengan y entren a la fuerza, por miedo a mi familia".
Báez, el que dijo que no recordaba nada, dijo que se sorprendió cuando los policías encontraron en su casa las tres computadoras en el parrillero. "Yo me levanté cuando ellos llegaron y les pregunte por qué venían, recorro mi casa y no me di cuenta que las cosas estaban ahí, no sabía que estaban ahí".
Siempre a instancia del defensor estatal, Baez respondió que no se acordaba dónde estuvo el domingo entre las 03:00 y las 04:00 de la madrugada. "No. Yo me acuerdo antes de ese horario, que estaba tomando en la casa de un compañero".
A pedido de su defensor, Báez mostró sus puños, contó que en el hospital lo habían revisado luego de la aprehensión (como es norma) y que no le advirtieron ninguna lesión. A pedido del abogado también contó que "tomé pastillas, más de 4 tomé, Rivotril".
Tras ese diálogo conducido por el defensor estatal, Tonioli pidió a la jueza que declare nula la requisa realizada en el domicilio de Báez, donde la policía -según acta- secuestró las computadoras robadas porque sostuvo que el permiso para ingresar debió ser dado por los propietarios de la vivienda, no por un hijo; y "aun suponiendo que Báez se encontrara autorizado para dar ese permiso, fue realmente libre el consentimiento, y acá no estoy diciendo que los policías hayan cometido apremio ni nada (no estamos diciendo eso), pero lo cierto es que la sola presencia de la policía intimida y es perfectamente entendible que la persona, como lo manifestó Báez, ante el temor eventual de irrupción por la fuerza, antes de que rompan la puerta, hay menores de edad, están sus familiares, y más si producto de lo que estaba mezclando no recuerda haber hecho nada malo, es lógico que preste su consentimiento, insistiendo que no debería haberse requerido a él, entendemos que ese consentimiento no es totalmente libre".
Añadió el Dr. Tonioli que "la policía podría haber solicitado y esperado la correspondiente autorización de allanamiento". Opinó que no había "ningún argumento o urgencia". Por eso pidió que además de declarar nula la requisa, se declare ilegal la detención por "la teoría del árbol envenenado"; es decir, de no haber entrado indebidamente a la casa, no hubieran encontrado las computadoras y no hubieran detenido a Báez, a quien sostiene que "le avasallaron sus derechos constitucionales".
La jueza no dio lugar al planteo defensivo, confirmó la legalidad de la detención y de la requisa convencida que no se afectó "ninguna de las garantías constitucionales porque ese consentimiento ha sido dado por uno de los ocupantes", y precisamente por el sospechoso, quien así lo reconoció.
En cuanto al planteo defensivo de que la policía debiera haber esperado la autorización judicial para el ingreso a la vivienda, la Dra. Bressán resolvió que "en realidad es un dispendio del tiempo o de las oportunidades de investigación por parte de la policía, ya que estos primeros momentos son cruciales para el resultado y el éxito de la investigación; y al obtener de manera libre y voluntaria el permiso para acceder a la misma, no es necesario requerir la autorización. Cuando una persona capaz, mayor de edad, libre en su convicción, le permite el ingreso a la vivienda, resulta ser redundante la cuestión de la autorización. La misma hubiese sido necesaria si el imputado o los padres o alguna persona mayor que habite en el lugar se hubieren opuesto a la realización de la medida. Por lo cual entiendo que la medida de la requisa en la vivienda es válida y asistiéndole razón al fiscal, resulta ser ajustada a derecho la posterior detención del imputado luego de la aprehensión. Por todo ello se dispone declarar la legalidad de la detención de Báez".
Al discutir las medidas cautelares, donde el fiscal solicitó que Báez permanezca en prisión preventiva, el Dr. Marichal expresó que entendía que hay suficientes elementos, ya que se analizaron cámaras que permitieron ver a la persona que había ingresado y sustraído las computadoras.
Recordó además que Jonatán Báez ya estaba involucrado en por lo menos 5 delitos contra la propiedad en los últimos dos años.
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