Se trata de un joven de Lanteri
Cuando para muchos la virtualidad facilita cosas, para Braian, un joven ingresante de la carrera de Ingeniería Electromecánica de la UNNE, la obligatoriedad de actividades virtuales por la pandemia le significó numerosos sacrificios. Desde extender una antena con su padre para recibir “algo” de señal de internet en su vivienda rural, a recorrer varios kilómetros hasta la cabecera del pueblo a descargar clases o realizar exámenes. Pero el esfuerzo valió ya que, desde un celular, logró regularizar todas las materias del primer cuatrimestre.
Pese a vivir en la zona rural, cuando Braian Pereson decidió ingresar a la Universidad, lo hizo pensando que la experiencia de su hermana como estudiante avanzada de Veterinaria en la Universidad Nacional del Nordeste sería un trampolín que le facilitaría su encuentro con la vida universitaria.
Así, se animó a estudiar una difícil carrera como lo es Ingeniería Electromecánica, para lo cual se mudaría a la ciudad de Corrientes, donde vive y estudia su hermana, y desde allí cruzaría a Resistencia para cumplir sus actividades como ingresante universitario.
Ya en Corrientes a principios de año, empezó a concurrir a la Facultad de Ingeniería para el cursillo de Ingresantes 2020, pero de manera imprevista las clases presenciales se suspendieron debido a la emergencia sanitaria por la Pandemia de Covid-19.
A partir de allí las clases serían virtuales, y para Brian, que decidió regresar a Lanteri, su pueblo natal, la Universidad pasaría a ser su casa, su campo, su pueblo, y muchos otros lugares en los que pudiera lograr superar el gran problema de la falta de conectividad.
Dentro de la localidad, Brian vive en la zona rural, a casi 9 kilómetros del “pueblo” como ellos llaman al área central o el ejido urbano del municipio.
En esa profundidad del campo Brian se enfrentó al desafío de cómo seguir los estudios universitarios en medio de la pandemia y en un nuevo contexto de enseñanza-aprendizaje mediado por las tecnologías de la comunicación y la información, tecnologías que no estaban a su alcance.
“El principal problema era la conectividad a Internet, no sólo por el costo del uso de datos sino principalmente por la falta de señal o directamente la nula conectividad” señala el joven santafecino al rememorar esos momentos que lo sacaron de la universidad presencial.
Entre las distintas alternativas buscadas, la más llamativa fue la decisión junto a su padre de extender más de diez metros una pequeña antena con que contaban en el campo, para poder recibir “algo” de señal de Internet, como él lo define.
“No teníamos prácticamente señal, y levantar la antena nos ayudaría a lograr algo de conectividad, al menos para bajar y enviar actividades” expresa antes de comentar como él y su padre se amañaron para “estirar” la antena que pasaría a ser una aliada rastreando la anhelada señal de Internet.
La antena iba a ayudar aunque Braian no podía entrar en clases en vivo y las miraba en forma grabada cuando se encomendaba hacia el pueblo y la señal permitía la descarga. El contacto con los docentes y algunos compañeros lo hacía por whatsapp con mayor facilidad.
Una escena común en sus jornadas de estudio en el campo era poner un celular en el patio como una antena para poder pasarle la señal a otro celular ubicado dentro de la casa desde donde hacía algunas actividades académicas.
La familia de Brian está compuesta por su padre, su madre, un hermano menor y una hermana mayor que cursa las últimas materias de la carrera de Veterinaria en la UNNE.
Las jornadas en Lanteri transcurren en medio de distintas tareas de campo, con animales y también plantaciones. Braian colabora, pero su padre le asignó concentrarse únicamente en sus estudios universitarios.
Fuente – www.radiodos.com.ar

























