El periodista verense realizo una editorial con respecto a la pandemia por la que pasamos.







El indefinido encierro de esta cuarentena obligatoria nos permite, en la mayoría de los casos, desarrollar hábitos que estaban un tanto desacostumbrados; como reencontrarse con uno mismo, leer un poco más, revisar el archivo de nuestras vidas y también, por qué no, hablar más seguido con Dios.

En ese tren de analizar las cosas cotidianas que a menudo pasaban desapercibidas se me ocurrió jugar con datos referenciales de la realidad de un tiempo a ésta parte y créame que me resultó un tema interesante que, a mi criterio, vale la pena compartir.

Partamos, para que no queden dudas, afirmando que “el virus existe y tenemos que cuidarnos”, a pesar de que el 6/2/20 el Ministro GGG afirmó que "estábamos lejos de un contagio por coronavirus en la Argentina"(Telam).

Durante los primeros meses se fue anunciando el pico que se convirtió en la zanahoria del burro, porque todavía lo estamos esperando, inundados por el pánico de las informaciones que tiran a diario el creciente número de contagios y muertos, cuyos certificados de defunción no admiten otra causa que no sea el Covid 19. Se terminaron los ACV, las enfermedades estacionales y hasta le ganamos al cáncer…

Hace seis meses que la gran mayoría de los argentinos tratamos de cumplir a rajatablas con lo que nos indican y sin embargo, la peste, lejos de retroceder, los indicadores dicen que aumenta…

Nos dijeron que durante todo este tiempo estaban preparando los equipos de salud para garantizar la atención de todos y resulta que ahora faltan camas y no hay respiradores suficientes.

No era que dos empresas -Leistung y Tecme- los fabricaban en Córdoba, cancelaron su exportación y triplicó su producción para atender la demanda? gesto que mereció una distinción en el Día de la Industria... no organizamos vuelos heroicos a China para traer insumos? Me resisto a suponer que todo fue solo una cuestión de negocio. No quiero pensar que en esto también se trató de sacar ventaja…

Cuando nos mintieron? Antes..? Ahora..? o fueron 6 meses de mentiras que ya no se pueden sostener porque la gente está agotada y prefiere morir en libertad antes que encerrados y en soledad. Esa parece ser la consigna de los más jóvenes que no se resignan…nuestros hijos ya lo dicen cada vez con mayor firmeza…

El gobierno nos pide cuidar a nuestros médicos y hoy, el Estado no les reconoce el esfuerzo y ya se cansaron de trabajar para los aplausos…

Hablando de médicos, dicen que en Jujuy el sistema está saturado, porque los profesionales sacan licencia en la Salud Pública para ir a trabajar al sector privado, lo que obligó a gobernador Gerardo Morales a “prohibir las licencias” por decreto (dataclave.com.ar). Es muy fácil saber el motivo: un sistema sanitario precario y mal pago.

Como si eso fuera poco, en los últimos días, se conoció un comunicado alarmante de los médicos terapistas que denuncian el colapso del sistema en la provincia de Buenos Aires, serán los mismos que en otros tiempos tomaban asistencia en los hospitales (igual que en las escuelas de Baradel) reclamando por la presencia de Maldonado?. Memoria.

La Pandemia ha sacado a relucir lo peor de mucha gente, y nuestra clase dirigente no está exenta, hay maniobras que, al amparo del árbol del Coronavirus, nos quieren hacer pasar gato por liebre en una sociedad saturada de informaciones que siembran dudas y mucho, mucho miedo.

El gobierno nacional sigue bajando línea sobre el estricto control del cumplimiento de las “Fases”, una pena que no ponga el mismo empeño para controlar la inseguridad que lleva tantas muertes injustas y la usurpación de tierras que se concreta con absoluta impunidad.

Para colmos, a nosotros nos tocó un gobernador que es contador y como tal, es evidente que su mayor habilidad es convertir a las personas en números, por lo tanto, no esperemos que acate lo dispuesto por la Legislatura en cuanto ayuda a sectores de la administración pública que quedaron marginados por los beneficios acordados en su momento.

Los condenados al sacrificio siempre somos los mismos que no hemos recibido el más mínimo gesto de humildad por parte de un gobierno que cuida su bolsillo, pero administra mal los recursos de todos.

A las pruebas me remito, no hay plata para salarios, principalmente para aquellos sectores que son los principales destinatarios de los discursos de campaña como: salud, educación y seguridad.

En forma contradictoria se anuncian medidas que no se cumplen: los impuestos siguen llegando, las tarifas  se refinancian y proyectan grandes inversiones en planes de obras que no sabemos si se podrán concretar porque la incertidumbre sobre el futuro crece a cada instante.

Sin embargo, los salarios congelados, la pérdida de empleos y el cierre de fuentes de trabajo, son temas que no aparecen en el redar de la política, dado que, paradójicamente, los gobernantes hablan de una “reactivación de la economía” que la gente común no ve, además de una batería de créditos que nadie sabe cómo van a acceder y mucho menos cómo se devolverán sin ingresos.

Si hay tanto dinero, por qué no se invirtió para terminar los hospitales inconclusos y estimular al personal de salud con un buen ingreso que no les permita pensar otra cosa que no sea cumplir eficazmente su tarea en bien de los demás.

Contradicciones en palabras y en los hechos, gobernantes que se aferran al “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, las preguntas son Dónde estamos? y Cómo seguimos? Al parecer, nadie tiene las respuestas.

Lo más probable es que estemos en la Fase 3 de la Mentira “No se le puede mentir a toda la gente todo el tiempo”, y algunos intendentes ya tomaron nota de eso.

Mientras tanto, no nos queda otra que seguir caminando detrás del toro… pero OJO! bien atrás, con distanciamiento social por si te patea o te tira estiércol y, eso sí conviene recordarlo, no se olviden del barbijo…