ECOCIDIO... SILENCIO CORPORATIVO







Los días y las madrugadas apacibles, en Reconquista y región, dejaron de ser una de las características de las poblaciones del norte. Se escuchan sirenas y el correr de autobombas en cualquier horario como consecuencia de los incendios de pastizales y vegetación que se están llevando en distintas zonas.

El pasado viernes 07 de agosto un fiscal imputó a un productor, domiciliado en Paraje Las Mercedes de Villa Ocampo, la comisión de dos delitos en concurso ideal: estrago doloso y estrago doloso rural.

Hace tiempo en el sur provincial en zonas del Delta del Paraná se vienen llevando las prácticas de incendio o quema de pastizales nativos y destrucción de los ecosistemas de las islas; ahora nos toca a nosotros. Las consecuencias no sólo las sentirán la flora y fauna, sino el impacto en las economías regionales.

Además, con la gran expansión de la frontera agropecuaria y la práctica de una agricultura intensiva basada en el monocultivo de soja, gran parte de la ganadería se vio desplazada y confinada a las islas.

En este contexto de suma gravedad no se escuchan las voces de aquellos que levantan las banderas de la democracia, de la libertad y convocan a marchas a favor de un chantaje empresarial. La calidad institucional no se construye defendiendo a un grupo que estafó a miles y hace más de 50 días que se rehúsa a darles aumentos dignos a los trabajadores de la Algodonera Avellaneda.

Tampoco escuchamos o leímos un repudio de estas prácticas de escocidos por parte de entidades como: la Sociedad Rural Reconquista, Centros industriales y Comerciales (Rqta-Avda), Corenosa y los “Autoconvocados del Campo”; ciertos concejales e intendentes de la comarca, legisladores...   quienes sí están preocupados en brindar su apoyo al grupo Vicentín y por ende condenando el reclamo justo de los trabajadores de una de sus empresas.

La república y la patria se construye con la preservación del medio ambiente donde podamos vivir todos y  aplicando las sanciones correspondientes a los responsables de estas prácticas incendiarias incontrolables e irracionales del mundo ganadero.

Por último sería interesante además que le hagan saber a la sociedad de la Región si están dispuestos a acompañar a los movimientos sociales y ambientales que exigen retomar el tratamiento de la “Ley de Humedales”, que en dos oportunidades ha perdido estado parlamentario.

Prof. Pablo Rolón - Avellaneda (Sta. Fe)