Comenzó hablando el fiscal Latorre y luego lo sucedieron Matías Pautasso y Carolina Walker Torres.
Dr. Gustavo Latorre
Valdéz era profesor en la Escuela San José Obrero N° 1211 de Fortín Olmos donde Rosalía concurrió desde Jardín de Infantes hasta terminar 7° grado. Allí comenzó Valdéz una relación extramatrimonial cuando Rosalía tenía 14 años aprovechándose de la extrema vulnerabilidad económica y de género, aparte de que era su docente. Fruto de esa relación nació la hija en común.
Refirió al “poder desigual” entre Rosalía y el imputado, quien con manipulación psicológica y económica pudo mantener oculta la relación extramatrimonial.
Recordó que Aldo Agustín Mansilla reconoció a la hija de Rosalía como suya, hasta que se rompió la convivencia y ella inició juicio de alimentos, por lo que Mansilla inició un juicio de impugnación de la paternidad, lo que motivó que Rosalía aumente reclamos sobre Valdéz para que se haga cargo de la paternidad y de los alimentos. También Rosalía tuvo un intento de suicidio, lo cual consta por una actuación judicial.
El 30 de junio de 2017 Rosalía fue notificada del inicio del juicio de Mansilla, lo que la puso mal y comenzó a tratar de comunicarse con Valdéz. El 01 de julio de 2017 hubo 14 llamadas entre ambos celulares, siendo el último a las 22:17 horas, luego de esa llamada Rosalía no fue vista más y no hubo ningún llamado más entre ambos.
En la noche del 01 de julio 2017, a la hora de la última llamada, Rosalía estaba en el Bar Vázquez de Fortín Olmos y al recibir el llamado se retiró. Hay testigos.
En la garita la esperaba Juan Valdez y allí “Rosalía desapareció de la faz de la tierra”. Hay testigos que vieron “un automóvil nuevo, blanco y grande”, que el fiscal lo asocia al Toyota Corolla blanco de Valdéz.
Mencionó también la actuación del perro de las fuerzas de Seguridad que captó “el aroma de Rosalía” entre el Bar de Vázquez y la garita; y también dentro del automóvil Toyota Corolla del acusado.
Sostuvo que el 04 de julio de 2017 a la tarde-noche, Juan Valdez fue advertido por un policía amigo que le iban a secuestrar su teléfono celular por la desaparición de Rosalía Jara, por lo que “procedió a borrar de manera segura todos los archivos de su celular mediante maniobras de borrado seguro que no permiten recuperar los archivos”. Ese celular fue peritado y determinaron que en la noche del 04 de julio de 2017 Valdez manipuló el celular por espacio de más de 2 horas, de 20 a 22:20 horas, cuando mediante técnica de borrado seguro eliminó para siempre registro de llamadas, mensajes, whatsapp, etc; y luego reinició el sistema creando nuevas cuentas de Facebook Gmail, Whatsapp, etc. Al saber que le iban a secuestrar el teléfono borró toda la información, y sostuvo que todo eso será probado con el testimonio de los peritos durante el juicio.
También que probará que Valdéz mintió cuando dijo que la noche de la desaparición de Rosalía no había salido de su casa; y que incluso está el testimonio de su hija en ese sentido; además del geoposicionamiento del celular que determinó que el sospechoso salió y dónde esto.
También está la prueba de ADN sobre la paternidad que Juan Valdez pretendía ocultar; los cazadores que el 26 de agosto de 2018 encontraron los restos óseos y prendas de vestir que pertenecieron a Rosalía, en el campo de Braida, Km 34 de la Ruta Nacional 98; y que hay una lesión ósea que es de al menos un golpe mortal en la cabeza antes de abandonar el cuerpo; que Valdéz concertó una “cita premeditada” con Rosalía luego de 14 llamadas en el día, aprovechando que su esposa Elisa Lorena Faisal había viajado a Santa Fe y volvía al día siguiente. Cuando Valdez se encontraba en inmediaciones del bar Vázquez, la llamó para que vaya a la garita donde la esperaba en su automóvil al que Rosalía subió voluntariamente y alejándose del lugar le provocó la muerte con al menos un golpe y depositó el cuerpo en el campo de Braida, luego de lo cual borró toda la información de su celular de manera segura.
Sostuvo que probará en el juicio que el accionar del femicida estuvo motivado en los reclamos de la paternidad y de los alimentos. Intentó ocultar la relación extramatrimonial abusando siempre de la vulnerabilidad económica y la relación desigual de poder; y que demostrará que Valdez tuvo una conducta tícpica, antijurídica y culpable que se corresponde con el homicidio doblemente agravado por el vínculo, atento a la relación de pareja sin convivencia y por haber mediado violencia de género, tipificado en el artículo 80 incisos 1 y 11 del Código Penal, “todo se encuentra cabalmente demostrado en el accionar del imputado, lo que se demostrará a lo largo del proceso. Probaremos que Juan Oscar Valdéz ha sido autor del hecho que se le atribuye y debe responder en tal carácter. Contamos con numerosos testigos que demostrarán la relación extramatrimonial, los reclamos de Rosalía por la paternidad, la suma de dinero que entregaba ocasionalmente a la menor y los lugares donde se encontraban.
Testigos del Bar Vázquez acreditarán que Rosalía recibió el llamado telefónico y se retiró del bar, todo corroborado. También testimonios de vecinos que vieron esa noche a Valdez deambular en auto por el pueblo; se probará también con el informe de los perros que Rosalía fue hasta la garita y que estuvo en el automotor. Con testigos especializados se demostrará el borrado seguro que hizo Valdéz en su celular y el inicio de las nuevas cuentas, se probará el geoposicionamiento, lo que probará donde estuvieron y se probará que es el padre de la menor. Todo es idóneo para demostrar la culpabilidad de Valdez y destruir su estado de inocencia, por lo cual se pedirá su condena a la pena de prisión perpetua”.
Lo que expuso la querella
Son dos los abogados que integran la querella en nombre de Liliana Raquel Jara, madre de Rosalía. Quien arrancó con el alegato de apertura es el Dr. Matías Pautasso, quien comenzó por adherir a todo lo dicho por el fiscal; y aseguró que probarán que “Juan Valdez es el femicida de Rosalía jara”, quien actuó con “dolo homicida” y con “al menos un golpe en el malar izquierdo” asesinó a Rosalía Jara y descartó su cuerpo adentro del campo “María Auxiliadora” de Sergio Braida, a 150 metros de la banquina.
Sostuvo que probarán que Juan Valdéz manipuló pruebas haciendo desaparecer los archivos de su celular, que el 26 de agosto de 2018, a un año y un mes de haber asesinado a Rosalía, aparecieron los restos óseos donde Valdez descartó el cuerpo con intenciones de que nadie pueda encontrarlo.
Le dijo al tribunal que “estamos convencidos que van a dictar una clara sentencia condenatoria. Probaremos que Valdez fue profesor de sexto grado de la víctima en la Escuela particular incorporada San José Obrero de Fortín Olmos, donde sedujo a la niña, como también intentó hacerlo con otras alumnas. Probaremos que mantuvieron una relación totalmente desigual, una relación de poder entre una persona de más de 30 años, profesor, con una alumna, con una niña; todo quedará demostrado con los testimonios y peritos en el juicio. Probaremos que Valdéz nunca se hizo cargo de su hija y que incluso intentó ocultarla, igual que la relación con Rosalía. Probaremos que actuó con desprecio de género, violentando y llevando a Rosalía hacia su muerte. Claramente Valdez actuó con dolo homicida en carácter de autor según artículo 80 incisos 1 y 11 del Código Penal, homicidio doblemente calificado por el vínculo y por ser cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género.
Por la querella continuó la Dra. Carolina Walker, quien amplió diciendo que “es un juicio histórico porque representa el sufrimiento más profundo de las mujeres en nuestro país”; y que será “un antes y un después para las mujeres pobres a las que el Estado le dio siempre la espalda”; pues “Rosalía fue violentada toda su vida. El femicida comenzó mucho antes del 01 de julio fatal, lo que será sin dudas acreditado en este juicio”.
Pidió conocer la realidad de la vida de Rosalía Jara, la misma de muchas mujeres en argentina, con abusos, miserias, necesidades, privaciones y violencia, la que se manifiesta incluso en los cadáveres, como el de Rosalía que apareció tirado en un campo, lo que asoció con el famoso caso del “campo algodonero” de Ciudad Juárez, donde aparecieron los cuerpos de tres mujeres asesinadas y pasó a ser un caso ícono en la Corte Interamericana de Derechos Humanos referido a la falta de justicia, la impunidad de este tipo de delitos, lo que promueve la perpetuación de la violencia y que sea tolerada, una aceptación social de este fenómeno de violencia y la desconfianza de las mujeres en la justicia. Sostuvo que el modo de desaparición y muerte, y el hallazgo del cadáver, es una evidencia fundamental de la violencia, un cuerpo descartado como basura, el peor desprecio que podemos recibir las mujeres, “ni se respetan nuestros cuerpos muertos”, señaló.
Otro ejemplo que puso es cómo devolvieron los restos de Rosalía a su madre: “en una caja envuelta con cintas de embalar, así devolvieron el cuerpo de Rosalía a su madre, eso es lo que valemos las mujeres para el Estado”; además puso en evidencia que “el estado no la encontró”, el cuerpo fue encontrado por dos cazadores; y en contraste puso que el Estado le avisó mediante un policía a Valdez que lo estaban investigando”.
“Hoy tenemos una gran responsabilidad: vamos a probar que Rosalía era una niña cuando conoció a Valdez, era una niña, y él abuso de su condición de docente, la corrompió afectiva, sexual y económicamente; y mantuvo una relación clandestina durante años, la embarazó y la desconoció, no la asistió económicamente y finalmente la asesinó.
Hizo formal pedido de condena a prisión perpetua para el acusado; y terminó señalando que “es impresionante lo que la demora de la justicia provoca en las víctimas, un proceso no puede durar 3 años”, reprochó.
gentileza Gustavo Raffin

























