Siempre conectados a sus celulares, los maestros y profesores del norte santafesino se esfuerzan día a día para lograr que los materiales que ellos mismos produjeron lleguen a manos de sus alumnos.
Para los docentes de las escuelas rurales del norte de la provincia de Santa Fe el desafío es doble en esta pandemia del coronavirus. Las clases virtuales nunca fueron una opción porque por más de que los estudiantes accedan a redes de wifi o a conexión de datos móviles, los servicios funcionan con interferencias. Por eso, el problema esencial a resolver para poder educar a los estudiantes no tiene que ver con el contenido ni la forma de evaluar, sino cómo hacerlo llegar.
Darío Brassart es docente de la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) ubicada en el kilómetro 30 de la Ruta Nacional N°98, justo en el cruce con la Ruta Provincial N°284. La ciudad más cerca es Vera, a 30 kilómetros de la institución. Sin embargo, por la modalidad de la escuela permite que asistan chicos de Margarita, Tostado, Fortín Olmos, La Gallareta y otras ciudades y pueblos de la zona. "El 80% de nuestra matrícula es de alumnos que viven en zona rural, el resto es de los pueblos y ciudades cercanas", informó el docente.
De los 103 alumnos de la institución, sólo 23 tienen wifi en su casa. Del resto, 75 tienen celulares por medio de los cuales pueden conectarse en algunos momentos cuando la conexión en sus pueblos o pequeñas ciudades se lo permiten, y hay otros cinco a los que las consignas se las dictan por llamadas telefónicas o mensajes de texto. "Para nosotros hacer llegar las actividades es recontra difícil, tenemos poca infraestructura, estamos sin Internet y los servidores funcionan a medias en nuestras localidades", explicó Brassart.
A más de 50 días del comienzo de la cuarentena por coronavirus y la suspensión de las clases, todavía espera la llegada de los cuadernos educativos del gobierno nacional. "Supuestamente llegaban hace dos semanas a Reconquista, pero cuando pregunté me dijeron que los de nuestra escuela no estaba", contó el docente. "Hace una semana me llamaron para que busque 30 que sobraron de otra escuela, pero tengo 80 chicos sin Internet, por lo que no son suficientes", aclaró. Los cuadernos que realizó el Gobierno de la Provincia tampoco llegaron a destino.
Aún sin Internet ni cuadernos, los chicos de la EFA del kilómetro 30 -como muchos de los alumnos de escuelas rurales- siguen educándose gracias a la solidaridad de los docentes, padres, vecinos y hasta policías. "A los que no podemos pasarle la tarea por WhatsApp o llamarlos, se las mandamos con algún padre del grupo de estudiantes que pueda viajar, los llevamos nosotros o se los damos a algunos policías que viajan a esas zonas", relató Brassart. Lo mismo sucede con la entrega de las tareas por parte de los estudiantes a sus docentes.
Una opción que varios de los docentes rurales aprovechan para entregar o retirar las tareas es el momento en que se realiza la entrega del bolsón alimentario. "Cada dos semanas vamos a la escuela cuando llega el camión con la mercadería y hay que entregársela a las familias", explicó Brassart. "Ahí aprovechamos para intercambiar los materiales con los alumnos", aseguró.
Hacer que las tareas lleguen a los hogares es una parte del proceso. El problema también se presenta cuando los estudiantes tienen que aprender nuevos temas. "Para nosotros las teleconferencias no son una opción, entonces es complicada explicar los contenidos", aseguró Brassart. "De todas formas estamos siempre atentos al teléfono celular para contestar las preguntas de los estudiantes sobre las consignas", agregó.
Los horarios de trabajo de los docentes se extendieron y segmentaron. "No tenemos horarios porque estamos todo el tiempo atentos al celular esperando las respuestas y consultas de los alumnos", dijo Brassart.
Aire de Santa Fe

























