La Fundación para el Desarrollo en Justicia y Paz, presento el trabajo realizado en el año 2020 atravesado por la pandemia.







Desde 1973 FUNDAPAZ viene trabajando con las familias campesinas e indígenas del norte argentino en la promoción del desarrollo humano territorial. El acceso al agua y a la tierra, el manejo de los recursos naturales, la producción y el fortalecimiento de las organizaciones de base son los cuatro ejes de trabajo de una organización que estructura sus equipos multidisciplinarios con una presencia territorial que la distingue.

“Durante todo el 2020, signado en su mayor parte por la epidemia del COVID 19 -y sus consecuencias en la salud, la economía y la organización de la vida cotidiana- desde FUNDAPAZ hicimos un gran esfuerzo para tratar de no interrumpir nuestras tareas y seguir cumpliendo lo que indica nuestro objetivo básico: la promoción humana de las sociedades rurales del norte argentino.

Esta tarea no fue fácil, teniendo en cuenta otro de nuestros objetivos: la necesidad de la presencia física de nuestros colaboradores en el territorio, dificultada por las normas de aislamiento que impuso la pandemia.

FUNDAPAZ encara el 2021 con renovadas esperanzas en ayudar a mejorar la situación de la población rural del Norte, tal como viene haciéndolo hace casi 48 años”,
resume el presidente de la organización civil sin fines de lucro, Carlos Reboratti.

Acceso al agua.

FUNDAPAZ ha participado, junto a otras instituciones, en la realización de 1265 obras para garantizar el acceso al agua; de dichas obras, 208 son construcciones que impulsó la Fundación. Con el total de esas construcciones, 3835 familias campesinas e indígenas de Salta, Santa Fe y Santiago del Estero accedieron a agua para consumo. De éstas, 288 son familias indígenas y 1880 son campesinas.

“Para poder tener agua, nosotros teníamos que hacer un viaje por día hasta un pozo que queda a ocho kilómetros y acarrear en zorra los tachos con agua. Eso no nos alcanzaba para casi nada. Ahora que tenemos la cisterna en casa para juntar agua de lluvia eso cambió totalmente. Además la cisterna tiene una bomba y un filtro purificador, entonces podemos tomar agua más limpia y rica”.



Miriam Escobedo, constructora de cisternas, del paraje Fortín Charrúa, Santa Fe.


Acceso a la tierra.

FUNDAPAZ viene trabajando en un proceso de regularización de tierras con comunidades indígenas y familias campesinas del Norte Argentino que abarcan 1.227.287 hectáreas.

“La regularización de la propiedad de la tierra es un tema que siempre preocupa a las familias campesinas, porque tener un título les da tranquilidad ya que no son amenazadas con el desalojo, y a la vez les da fuerza para arraigarse. En la Cuña Boscosa, en Santa Fe, ya tenemos 467 familias beneficiadas con 222 títulos de propiedad otorgados.

Estamos en una zona donde la tenencia de la tierra está ligada a la compañía inglesa La Forestal. Hay familias de pequeños productores con más de 40 años viviendo en sus tierras, pero sin título, y eso nos lleva a juntarnos para conseguirlos. Cuando esto se logra, se empiezan a hacer mejoras en las viviendas, a gestionar los servicios y a armar las propias huertas o cría de animales de granja”.



Teodoro Suárez, presidente de la UOCB. Vera, Santa Fe.

El trabajo con las organizaciones.

Entre los objetivos de FUNDAPAZ está el de promocionar y fortalecer organizaciones de base campesina e indígena, que una vez consolidadas puedan ser capaces de representar a sus sectores, identificar sus problemas, diseñar propuestas, llevar adelante acciones para solucionarlos e incidir en políticas públicas que logren multiplicar las soluciones para el sector.

“En la Cuña Boscosa Santafesina, estamos trabajando con un grupo de 25 mujeres de nuestra organización en un proyecto centrado en el uso de energías renovables que busca mejorar la vida en los hogares, incorporando cocinas ecológicas, estufas y calefones solares para hacer un uso más eficiente de los recursos naturales. No sólo buscamos cuidar el medio ambiente, además trabajamos temas relacionados con el cuidado de la salud y con la alimentación.

El estar organizadas facilita el encuentro y lo fortalece. En las reuniones intercambiamos ideas y traemos al presente conocimientos ancestrales que se dejaron de lado, pero que nos pueden ayudar a mejorar nuestra calidad de vida. Alentamos a las mujeres para que puedan salir de su paraje, de su hogar, y vayan a otras organizaciones para que tengan una mayor participación en el ámbito local”.




Analía Vicentín, secretaria de la organización UOCB de Vera, Santa Fe.