Bajo el lema “Sembramos Fe, Dios da el crecimiento”, la iglesia celebró una década de presencia en la localidad, acompañada por sus pastores Andy Ayala y Cintia Pereira, quienes dejaron Buenos Aires para dedicar su vida a la obra de Dios.
La iglesia Casa de Fe de Fortín Olmos celebró sus primeros 10 años de vida, una década marcada por la fe, el compromiso, el servicio y el acompañamiento espiritual a numerosas personas de la comunidad.

La celebración tuvo como marco, luego de la celebración eclesiástica, una cena de agasajo, que permitió compartir un momento especial y renovar el agradecimiento por el camino recorrido desde la llegada de sus pastores, los jóvenes Andy Ayala y Cintia Pereira, oriundos de Buenos Aires, quienes eligieron establecerse en Fortín Olmos para desarrollar su misión espiritual.
El lema “Sembramos Fe, Dios da el crecimiento” resume el espíritu de una obra que, a lo largo de estos diez años, fue construyendo su identidad a través del trabajo cotidiano, la dedicación y el amor hacia el prójimo.
Una década de entrega y servicio
Detrás de estos diez años hay un matrimonio que decidió poner su vida, su tiempo, sus fuerzas y sus talentos al servicio de Dios, entendiendo que la tarea pastoral va mucho más allá de predicar desde un altar.
Ser pastor también significa compartir una sonrisa, ponerse un disfraz para hacer felices a los más pequeños, jugar con los niños, acompañar cada actividad y estar presente en los distintos momentos de la vida de quienes forman parte de la comunidad.
Es una labor que muchas veces incluye sacrificios, cansancio, preocupaciones y largas horas de trabajo que no siempre están a la vista, pero que forman parte de una vocación sostenida por la fe y el amor.
En este aniversario, desde la comunidad de Casa de Fe destacaron el valor de esa entrega y expresaron su gratitud hacia quienes asumieron la responsabilidad de acompañar y guiar a la congregación durante esta década.
“Pastores, gracias por enseñarnos que servir a Dios no tiene una sola forma. Gracias por mostrarnos que no importa el lugar, la tarea o las circunstancias: cuando hay amor por Dios y por las personas, todo vale la pena”, expresaron en un mensaje de reconocimiento.
Asimismo, remarcaron el agradecimiento por contar con Andy Ayala y Cintia Pereira al frente de su familia espiritual, valorando el esfuerzo, la dedicación y el compromiso que demostraron a lo largo de estos años.
Diez años después, Casa de Fe renueva su propósito de seguir sembrando fe en Fortín Olmos, con la convicción de que cada gesto de amor, cada palabra de esperanza y cada acción solidaria pueden dejar una huella en la vida de las personas.
























