El accidente se llevó las vidas de nueve estudiantes y una docente, que iban a bordo de un ómnibus, y los dos ocupantes del otro vehículo.






Este jueves se conmemoran 20 años de la llamada tragedia de Ecos, un brutal siniestro vial que provocó la muerte de 12 personas, bautizado como el Día del Estudiante Solidario.

El 8 de octubre de 2006, nueve estudiantes y una docente del Colegio ECOS de Villa Crespo (CABA) regresaban de un viaje solidario en la Escuela N° 375 de El Paraisal (Chaco) cuando el micro en el que viajaban chocó contra un camión en el kilómetro 689 de la Ruta 11.

El accidente de tránsito fatal se registró en jurisdicción del departamento Vera de la provincia de Santa Fe.

Día del Estudiante Solidario

El Día del Estudiante Solidario se conmemora cada 8 de octubre en Argentina en memoria de la tragedia ocurrida en la Ruta Nacional 11.

A partir de 2007, el Ministerio de Educación de la Nación incorporó al calendario académico el Día del Estudiante Solidario en conmemoración a los estudiantes y la docente del colegio ECOS que perdieron la vida en un siniestro vial cuando regresaban de una actividad solidaria en la Escuela N° 375 de El Paraisal, en la provincia de Chaco.

Familiares y amigos de las víctimas, se organizaron en la lucha para exigir que la Seguridad Vial sea política de Estado y reafirmar que se trata de tragedias evitables.

Se propone que, durante la semana del 8 al 12 de octubre, docentes y estudiantes desarrollen actividades para la promoción y difusión de acciones solidarias en sus comunidades.

"SOLIDARIDAD que implica respetar la realidad del otro, sus costumbres y su cultura. SOLIDARIDAD que no espera nada a cambio. SOLIDARIDAD de saber que siempre algo uno tiene para dar", una frase destacada oficialmente por Nación sobre la carta leída por los padres de la tragedia en el año 2007.

Víctimas fatales: Murieron 12 personas en total: nueve alumnos (Julieta Posilovich, Daniela D'agostino, Julieta Giataganellis, Delfina Goldaracena, Julieta Hartman, Nicolás Kohen, Benjamín Bravo De la Serna, Lucas Levin, Federico Ecker), la docente Mariana Boyé y los dos ocupantes del camión (Ángel Soto y Hugo Albretch). El conductor del camión circulaba con 1,65 g/l de alcohol en sangre.



Testimonio

Miguel Sotelo en aquellos tiempos árbitro de fútbol y en la actualidad periodista. Vive en La Gallareta. En auto, volvía de dirigir un partido en Calchaquí y pasaba justo por el lugar cuando se desató el espanto. “Cada vez que me toca vivir de nuevo esta fecha, a pesar de que los años transcurren, sigue estando grabado en mi mente lo que ha pasado”, memoró, con pesar.

“Yo venía de dirigir un partido de fútbol en Calchaquí y cuando llegamos a la altura del paraje Kilómetro 213, nos encontramos con un camión que circulaba por la Ruta Nacional 11 de sur a norte, igual que nosotros”, reconstruyó, para el portal regional InfoVera.

Pero, repasó, cuando de repente “nos fuimos acercando y poniéndonos detrás del acoplado nos dimos cuenta de que el camión iba haciendo zigzag sobre la ruta y lo primero que pensamos es que el conductor se había dormido”. Al principio nos distanciamos un poquito, pero desde más lejos seguíamos viendo que “seguía yendo de lado a lado de la carpeta asfáltica”.

Ya para ese momento “decidimos tratar de pasarlo, veníamos tomando gaseosa y pensamos en tirarle con la botella de plástico contra el parabrisas para que el que conducía se despertara. Pero, en realidad, no pasaron muchos metros cuando pudimos escuchar el impacto del choque con el micro” donde viajaban los chicos que murieron, acotó, con tono grave, seguramente dictado por la vuelta atrás a la imagen del horror.

Sotelo continuó con su narración lineal y precisó que “cuando vemos el accidente, detenemos la marcha, paramos a no más que a 50 metros, detrás nuestro venían también los jugadores de los clubes Sarmiento y Central Colonia que habían jugado -por motivos de seguridad- en Calchaquí el clásico de Margarita, que pararon también inmediatamente”.

Desgarrador

“Nos dirigimos con celulares, linternas, con lo que teníamos, hasta el lugar del siniestro para primero tratar de parar los vehículos que podían venir de ambas direcciones por la ruta” porque eran ya casi las 11 de la noche y si bien había muy buena visibilidad “podía desencadenarse una tragedia aún mucho más grande”
, explicó.

El momento crucial -subrayó- fue “cuando llegamos y nos encontramos con un cuadro desgarrador; yo me bajé a la banquina, recorrí unos 15 metros y cuando me acerco al colectivo me encontré de pronto con una persona que no tenía los brazos, más allá había otra que no tenía las piernas, realmente es muy difícil de narrarlo”.

Lo primero que “hicimos fue tratar de avisar a la policía de Calchaquí, de Margarita. Yo me puse en contacto con la gente del Samco de La Gallareta, donde vivo, por el tema de las ambulancias”, y que, por esas circunstancias, venía en el contingente que había ido a ver el partido “el doctor Carlos Facelli que también ayudó y nosotros lo ayudamos a subir a las personas que podíamos a los autos, a las camionetas, donde fuera. Todo el mundo se portó muy bien porque hasta que llegaron las ambulancias transportaban heridos a los nosocomios más cercanos”.