Luego de casi siete semanas de intensa búsqueda, la Justicia resolvió este lunes entregar a la familia de Rubén Solís los restos humanos hallados días atrás en una zona rural de Ogilvie, en el departamento Vera, al considerar que existen fuertes indicios de que corresponden al vecino de Malabrigo desaparecido desde hacía 47 días.






El hallazgo se produjo la semana pasada cuando un baqueano encontró un cuerpo sin vida en una cañada ubicada en jurisdicción de Ogilvie, situación que movilizó a las autoridades judiciales y policiales que venían trabajando en la búsqueda de Solís.

Este lunes 3 de agosto de 2026 se llevó adelante la autopsia correspondiente. Sin embargo, los profesionales forenses no pudieron determinar la causa de muerte debido al avanzado estado de descomposición que presentaban los restos, los cuales ya se encontraban en proceso de esqueletización y con ausencia de tejidos orgánicos.

De acuerdo con las conclusiones preliminares, tampoco se detectaron lesiones visibles en la estructura ósea que permitan presumir una muerte violenta. No obstante, las pericias no pudieron establecer con certeza cómo se produjo el fallecimiento.

Si bien el estado de los restos impidió que la familia realizara un reconocimiento formal, los allegados de Rubén Solís sostienen que se trata de él. La convicción surge de las características físicas observadas, las circunstancias del hallazgo y, especialmente, por los objetos encontrados junto al cuerpo: una radio portátil —que lo acompañaba habitualmente— y una botella de agua.

Ante estos elementos, y convencidos de que los restos pertenecen a su ser querido, los familiares decidieron recibir el cuerpo para darle sepultura y despedirlo, sin esperar el resultado de los estudios de ADN que deberán realizarse para confirmar científicamente la identidad.

Fuentes vinculadas a la investigación indicaron que durante la autopsia se extrajo un fémur para la realización de los análisis genéticos correspondientes. No obstante, este procedimiento suele demandar varios meses e incluso más de un año hasta obtener resultados definitivos.

De esta manera, la familia de Rubén Solís comienza a transitar el duelo tras una larga e intensa búsqueda que mantuvo en vilo a la comunidad de Malabrigo y a gran parte del norte santafesino, a la espera de que los estudios científicos aporten la confirmación definitiva sobre la identidad de los restos hallados.