Hay proyectos que nacen para durar un tiempo y otros que, sin proponérselo, terminan formando parte de la historia de un pueblo. FM Vida 92.5 pertenece a ese segundo grupo.
Hace 22 años se encendió por primera vez un transmisor en Fortín Olmos. No había certezas de hasta dónde llegarían aquellas ondas, pero sí existía una enorme convicción: la de darle una voz propia a la comunidad. Desde entonces, esa voz nunca dejó de sonar.
En cada amanecer, en cada mediodía, en cada tarde y en cada noche hubo alguien dispuesto a abrir un micrófono para acompañar, informar, entretener y hacer sentir que, del otro lado, siempre había un amigo.
Hablar de FM Vida es hablar de personas. Porque las radios no las hacen los equipos, las antenas ni los estudios. Las hacen quienes les ponen el alma.
Es imposible no comenzar recordando a Rodolfo "Yoco" Almirón, uno de los impulsores de este sueño y quien eligió un nombre que con el tiempo terminó definiendo el espíritu de la emisora: Vida. Un nombre simple, pero inmenso. Porque durante más de dos décadas esta radio fue, precisamente, vida para miles de oyentes de Fortín Olmos y de toda la Cuña Boscosa.
Junto a él, hoy siguen escribiendo esta historia Pedro "Pantera" Gómez, con sus inconfundibles mediodías chamameceros; Luis Serrano, cerrando cada jornada con la música de nuestra tierra; Darío Almirón, llevando la actualidad cada mañana; y Manuel Mudry, acercando la realidad educativa a través de los micros de Amsafe Delegación Vera.
Pero una radio con 22 años guarda cientos de historias. Y cada historia tiene una voz.
Pasaron por estos estudios Rolando Taponnier, Rodolfo Pitton, Catalina Verón, Alejandro Quiroz, Adolfo "Nito" Ramírez, Daniel Díaz, Raúl Núñez, Adolfo Ángel Senn, el querido "Tábano", Mónica Pérez, Rodrigo Acevedo, Marcela Rubianes, Orlando Ávalos, Ariel Sesma, Abel "Tino" Garay, Marcelino Cabral, Brenda Arias, María Gorosito, Damián Nievas, las niñas por aquel entonces María Candela y María Celeste Almirón y tantos otros que, seguramente, la memoria hoy no alcanza a nombrar.
Cada uno dejó algo distinto. Algunos enseñaron a informar. Otros hicieron bailar, reír o emocionar. Hubo quienes llevaron el chamamé a cada hogar, quienes apostaron por la juventud, quienes contaron las noticias y quienes simplemente hicieron compañía cuando el silencio de la madrugada parecía demasiado grande.
Todos fueron necesarios.
Porque la historia de una radio no se escribe con nombres individuales, sino con el esfuerzo colectivo de quienes entendieron que comunicar también es un acto de servicio.
Y detrás de cada programa hubo manos silenciosas que hicieron posible el milagro cotidiano de salir al aire. Los operadores Reynaldo Almirón, Darío Almirón, Cristian Ramírez y Juanito Vázquez, junto a otros colaboradores que también dejaron su huella, fueron los guardianes invisibles de cada transmisión.
Durante estos 22 años cambiaron las tecnologías. Llegó internet, aparecieron las redes sociales, los teléfonos reemplazaron a las viejas radios portátiles y la manera de consumir información se transformó por completo.
Sin embargo, hay algo que nunca cambió: la emoción de encender el micrófono sabiendo que, del otro lado, siempre hay alguien escuchando.
Porque FM Vida estuvo presente en los momentos felices de muchas familias, pero también acompañó en las tristezas. Anunció nacimientos, contó historias, difundió campañas solidarias, informó sobre emergencias, celebró los logros de la comunidad y abrió sus puertas cuando alguien necesitó hacerse escuchar.
Eso no se mide en puntos de audiencia.
Eso se mide en cariño.
Hoy, al mirar hacia atrás, aparecen inevitablemente los rostros de quienes ya no están. Compañeros de este camino que dejaron su voz grabada para siempre en la memoria de la radio y del pueblo.
A ellos les enviamos el abrazo más sentido. Porque mientras alguien los recuerde, seguirán formando parte de esta historia.
Y el agradecimiento también es para los oyentes. Para quienes estuvieron desde el primer día y para quienes se fueron sumando con el paso de los años. Para los comercios que confiaron en la emisora, para las instituciones que encontraron un espacio donde difundir su trabajo y para cada vecino que alguna vez llamó, envió un mensaje o simplemente eligió escuchar.
Ellos fueron, y siguen siendo, el verdadero motor de FM Vida.
Veintidós años después, aquella pequeña radio que nació con más sueños que recursos continúa de pie. Con la misma pasión, con el mismo compromiso y con la certeza de que la comunicación solo tiene sentido cuando está al servicio de la gente.
Porque las voces cambian. Los tiempos cambian.
Pero los sueños que nacen desde el corazón nunca dejan de hacerse escuchar.
¡Felices 22 años, FM Vida 92.5!
Que las próximas páginas de esta historia sigan escribiéndose con la misma pasión con la que comenzó aquel inolvidable primer día de transmisión.
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