Asegura que numerosas mujeres y adolescentes habrían atravesado situaciones similares con la misma persona. Piden visibilizar la problemática y que las denuncias sean atendidas.
Una joven de la ciudad de Romang volvió a alzar la voz para denunciar públicamente una situación de hostigamiento que, según afirma, no solo la afecta a ella sino también a numerosas mujeres, adolescentes e incluso menores de edad de la localidad.
La denunciante recordó que en octubre del año pasado decidió hacer pública su experiencia tras sufrir acoso por parte de un hombre. A partir de esa publicación, comenzaron a llegarle mensajes de otras mujeres relatando episodios similares, lo que le permitió advertir que no se trataba de un hecho aislado.
"Empezaron a aparecer mensajes de mujeres, adolescentes e incluso menores de edad contando situaciones muy parecidas. Lo más impactante fue descubrir que esto no venía pasando desde hacía meses, sino desde hacía años", expresó.
Según los testimonios recopilados, la persona señalada utilizaría múltiples perfiles en redes sociales y distintos números telefónicos para contactar insistentemente a mujeres y jóvenes. Muchas de las presuntas víctimas aseguran que, aun después de bloquearlo, continúan recibiendo mensajes desde nuevas cuentas o líneas telefónicas.
La joven sostuvo que, a pesar de las denuncias realizadas y de los numerosos relatos compartidos por otras mujeres, sienten que no hubo respuestas concretas por parte de los organismos competentes.
"Las denuncias existieron. Los testimonios existieron. Las advertencias existieron. Lo único que sigue faltando es una reacción real", manifestó.
Además, remarcó que muchas de las personas que se animaron a contar sus experiencias lo hicieron con miedo y luego de años de silencio. "Duele porque no fue una sola voz. Fueron muchas. Duele porque las señales estuvieron siempre", señaló.
En un nuevo mensaje dirigido a la comunidad, pidió no minimizar este tipo de situaciones y acompañar a quienes se animan a denunciar. "No buscamos generar violencia ni juzgar por fuera de la Justicia. Lo que pedimos es que se escuche a las víctimas, que se tome en serio esta problemática y que la comunidad tome conciencia", expresó.
La denunciante advirtió que el problema trasciende su caso particular y afecta a mujeres, adolescentes y niñas que merecen vivir sin sentirse observadas, perseguidas o intimidadas.
Mientras continúan apareciendo nuevos testimonios, el reclamo apunta a que las denuncias sean investigadas y que se adopten medidas que garanticen la seguridad de las posibles víctimas.
"El silencio no protege a nadie. Visibilizar estos hechos puede ayudar a prevenir que más personas pasen por situaciones similares", concluyó.
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