El árbitro del encuentro entre Central Colonia y Mitre de La Gallareta relató los momentos de violencia que vivió tras el empate de la visita y aseguró haber identificado a varios de los agresores, entre ellos a un funcionario policial. Además, remarcó el respaldo recibido por la Liga Verense y el Colegio de Árbitros.







La grave agresión sufrida por el árbitro Luis Medina al finalizar el encuentro entre Central Colonia y Mitre de La Gallareta, disputado el pasado sábado en la localidad de Margarita, continúa generando repercusiones en el ámbito deportivo regional. El juez del partido decidió romper el silencio y brindar detalles de los hechos de violencia que le tocó atravesar dentro y fuera del campo de juego.

Medina, quien además es profesor de Educación Física, calificó lo ocurrido como un episodio “lamentable” y sostuvo que la situación debe servir para una profunda reflexión sobre la creciente violencia en el deporte.

“Es un hecho lamentable que nos pone a reflexionar como sociedad, como deporte y como instituciones”, expresó el árbitro, señalando que este tipo de situaciones no son aisladas y que se vienen registrando en distintos escenarios deportivos del norte santafesino e incluso en la ciudad capital. En ese contexto, recordó que el gremio arbitral emitió recientemente un comunicado manifestando su preocupación por los reiterados episodios de violencia.

Un partido normal que terminó en caos

Al reconstruir lo sucedido, Medina explicó que el encuentro transcurría con normalidad y que el equipo local se imponía por 2 a 1 cuando se ingresó en los minutos finales.

Según relató, durante el desarrollo del juego se realizaron los diez cambios permitidos, lo que obligó a adicionar tiempo. A ello se sumaron interrupciones por atención médica a jugadores lesionados.

“Cada sustitución demanda aproximadamente treinta segundos y además hubo que asistir a algunos futbolistas, por lo que correspondía adicionar varios minutos”, explicó.

El árbitro detalló que el encuentro se extendió hasta los 50 minutos y que durante ese lapso se produjo una situación que elevó la tensión dentro del campo.

“El arquero local fingió una lesión y eso generó una rispidez entre jugadores de ambos equipos. No pasó a mayores, pero ya se percibía un clima tenso”, recordó.

Pese a ello, el partido continuó y llegó a una última jugada: un tiro de esquina favorable a la visita.

“Era la última acción del encuentro. Mitre ejecuta el córner y logra el empate dentro del tiempo reglamentario adicionado. En ese momento comenzaron las agresiones hacia mi persona”, afirmó.

El inicio de las agresiones

De acuerdo con el relato de Medina, la situación se descontroló inmediatamente después del gol.

“Debí expulsar a un jugador local que me empuja y me agrede verbalmente. Allí otro futbolista me toma del brazo con mucha fuerza. Intenté zafar, pero no pude, y fue entonces cuando comenzaron los golpes”, explicó.

El árbitro aseguró que logró identificar a varios de los agresores mientras intentaba protegerse.

“Pude ver quiénes lanzaban los golpes. Incluso observé una patada que fue la que me produjo una lesión. También identifiqué a quien lanzó un golpe de puño que terminó rompiendo mi intercomunicador”, relató.

En medio del tumulto intervino personal policial que se encontraba realizando tareas de seguridad.

“Uno de los efectivos me tomó del brazo para retirarme del lugar, pero en ese momento los agresores aprovecharon para seguir golpeándome”, señaló.

“Pudo haber sido mucho peor”

A pesar de la violencia sufrida, Medina destacó que no sufrió lesiones de gravedad, aunque reconoció que la situación pudo haber tenido consecuencias mucho más serias.

“Por suerte no tuve heridas importantes, pero considero que pudo haber sido mucho peor”, manifestó.

Sin embargo, los incidentes no terminaron cuando abandonó el campo de juego.

Tensión e intimidación en el vestuario

El árbitro relató que al llegar al vestuario continuó viviendo momentos de extrema tensión.

Según describió, el lugar carecía de condiciones básicas.

“Era un vestuario sin luz y sin agua”, afirmó.

Allí, lejos de encontrar tranquilidad, sostuvo que volvió a encontrarse con personas que habían participado de las agresiones.

“Había jugadores e incluso un integrante del cuerpo técnico al que pude identificar como una de las personas que me golpeó. Pretendían continuar agrediéndome”, denunció.

Medina explicó que permaneció resguardado junto a sus dos asistentes y tres efectivos policiales.

“En determinado momento ingresó un jugador acompañado por el director técnico local y continuaron los insultos. Uno de los jugadores incluso me lanzó una patada”, contó.

La situación se agravó aún más cuando comenzaron los ataques desde el exterior del vestuario.

“Después empezaron las patadas contra la puerta y los ladrillazos sobre el techo del vestuario”, relató.

Denuncia sobre la participación de un policía

Uno de los aspectos más delicados de su testimonio estuvo relacionado con la presunta participación de un integrante de la fuerza de seguridad entre los agresores.

Consultado sobre esa situación, Medina fue contundente.

“Sí, efectivamente es un policía. Incluso fue una de las personas que más me atacó, con patadas voladoras y golpes de puño”, aseguró.

La declaración podría tener importantes derivaciones administrativas y judiciales si los hechos son corroborados en las investigaciones correspondientes.

Respaldo institucional

Finalmente, el árbitro destacó el acompañamiento que recibió tras los incidentes por parte de las autoridades deportivas.

“Cuento con el apoyo de toda la Liga Verense y también del Colegio de Árbitros”, afirmó.

Ahora deberá presentar formalmente su informe y descargo ante las autoridades competentes, donde dejará asentado cada uno de los episodios que asegura haber vivido durante y después del partido.

Mientras tanto, el caso continúa generando preocupación en el fútbol regional, donde dirigentes, árbitros y aficionados reclaman medidas ejemplares para erradicar la violencia de los escenarios deportivos y garantizar la seguridad de quienes participan en cada jornada.


 Agradecemos la nota al periodista Jorge Del Barco.