“Hoy tiene un hogar, una familia; si la llevan nosotros vamos a llorar, pero más va a llorar ella”, expresaron con angustia Valeria Chapero y Jorge Oscar Rodríguez, una pareja de Guadalupe Norte que desde hace cinco meses tiene bajo su cuidado a Zoe, una niña de 4 años cuya historia conmueve a toda la comunidad.






Valeria, docente de profesión, y Jorge, policía retirado, decidieron hacer pública la situación judicial y administrativa que atraviesan en torno a la guarda de la menor, luego de haberla recibido en su hogar tras un pedido de ayuda de la madre biológica de la niña.

Según relataron, todo comenzó en diciembre del año pasado, cuando Chapero tomó conocimiento de las condiciones en las que vivía Zoe mientras realizaba tareas vinculadas al censo escolar. La pequeña residía junto a su madre y la pareja de ésta en un lavadero de camiones, en una vivienda precaria sin sanitarios y, de acuerdo al testimonio de la pareja, presentaba signos de desnutrición crónica, dificultades en el habla y falta de hábitos básicos.

“Zoe llegó a nuestra casa el 15 de diciembre. Desde ese día se hizo parte de nuestra familia”, señalaron.

Un recorrido entre organismos y respuestas contradictorias

Tras recibir a la niña, la pareja aseguró haber intentado encuadrar la situación dentro de los canales institucionales correspondientes. Indicaron que dieron aviso a la Policía, a la Secretaría de la Niñez y también se comunicaron con la delegada regional del área, Cynthia Pellegrini, quien los convocó a una reunión en Reconquista.

Sin embargo, sostienen que desde entonces comenzaron a recibir respuestas contradictorias. Según contaron, primero desde la Secretaría de la Niñez les indicaron que el caso correspondía al Juzgado de Familia. Luego, en sede judicial, les explicaron que debían formalizar una presentación mediante un abogado, por lo que iniciaron el trámite para solicitar la guarda de la niña.

Posteriormente, afirman que desde el propio Juzgado les señalaron que la situación debía ser abordada nuevamente por la Secretaría de la Niñez. Pero al regresar al organismo provincial, la respuesta habría sido que no podían intervenir porque la niña “no vivía una situación de violencia o abuso sexual”.

Mientras tanto, el expediente judicial avanzó y el magistrado interviniente ordenó correr vista a la Secretaría de la Niñez para la elaboración de informes y opinión técnica.

No obstante, la pareja manifestó que la postura inicial del organismo cambió radicalmente y ahora consideran que ellos se “apropiaron ilegítimamente” de la menor. Además, les remarcaron que no están inscriptos en el RUAGA, el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos.

El vínculo con la familia biológica

Jorge y Valeria aclararon que nunca buscaron apartar a Zoe de su familia biológica y que la niña mantiene contacto frecuente con su madre.

“Se visitan todas las semanas”, explicaron.

También señalaron que, una vez estabilizada la situación de la menor, buscaron acercamiento con familiares directos que residen en Santa Fe y Buenos Aires. Según afirmaron, tanto la abuela como las tías expresaron que no estaban en condiciones de hacerse cargo de la niña y manifestaron su conformidad con que continúe viviendo con la pareja en Guadalupe Norte.

Sin embargo, denunciaron que actualmente desde el área de Niñez se estaría intentando que la abuela asuma la responsabilidad del cuidado de Zoe, pese a que —según sostienen— ella misma reiteró que no cuenta con posibilidades materiales ni personales para hacerlo.

Valeria recordó un diálogo mantenido con la mujer: “Ella me decía que deseaba de corazón que Zoe estuviera con nosotros porque considera que hoy su nieta come bien, duerme bien, recibe educación y está cuidada”.

“Lo que más preocupa es el desarraigo”

La principal preocupación de la pareja pasa hoy por el impacto emocional que podría sufrir la niña si es separada del entorno en el que actualmente vive.

Zoe asiste al jardín de infantes en Guadalupe Norte, realiza tratamiento fonoaudiológico y, según explican, logró integrarse plenamente a la comunidad.

“Hoy tiene un hogar, dos familias y dos mamás. La mamá biológica sigue siendo Belén y mantiene vínculo con ella, pero también tiene una vida acá, amiguitas, hermanos y una rutina”, expresaron.

Además, remarcaron que nunca buscaron adoptar para “llenar un vacío”, ya que tienen tres hijos propios, sino que su único objetivo es proteger a la menor y garantizarle estabilidad.

“Desarraigarla y llevarla a otro lugar sería muy doloroso. Nosotros vamos a sufrir, pero la que más va a sufrir es Zoe”, afirmaron.

El pedido a la Justicia

Finalmente, la pareja pidió que las autoridades escuchen su situación y prioricen el bienestar integral de la niña.

“Queremos que alguien pueda escucharnos, que se proteja realmente a quien hay que proteger, que en este caso es Zoe”, señalaron.

Además, solicitaron que el juez tenga en cuenta no sólo sus voces, sino también la de vecinos y miembros de la comunidad de Guadalupe Norte, quienes conocen de cerca la historia y el vínculo construido entre la niña y la familia que hoy la contiene.


Nota con gentileza de ReconquistaHoy - Gustavo Raffín