La aeronave Cessna 210D y el lote de droga más grande de la historia reciente fueron trasladados por la PFA a Buenos Aires. La aeronave había llegado desde Bolivia a la Argentina con una patente nacional falsa.






La aeronave Cessna Charly 210D que aterrizó la semana pasada con 442 kilos de cocaína en el campo Don Julio de la zona del Paraje 70/800 (Vera), voló otra vez. Despegó este sábado bien temprano hacia el aeropuerto de Ezeiza, piloteada por pilotos de la Policía Federal, con un operativo coordinado por la Superintendencia de Investigaciones contra el Narcotráfico.

Allí, permanecerá en un hangar a la espera de un traslado a un depósito judicial. El día anterior, la misma Superintendencia había trasladado los 442 kilos hasta su sede en Montserrat. La droga será destruida, por pedido de la PROCUNAR, el área de la Procuración que investiga delitos de narcotráfico, a cargo de esclarecer el caso.

El vuelo tuvo una particularidad. La aeronave había llegado desde Bolivia a la Argentina con una patente nacional falsa. Ahora, voló con su patente verdadera, un registro legal boliviano. Una inspección al fuselaje reveló que el código original estaba escondido bajo un ploteo simple pero prolijo.

Los dueños de la droga y el detenido clave

Mientras tanto, la PROCUNAR, con una investigación a cargo de los fiscales Diego Iglesia y Matías Scilabra, sigue la pista del dueño -o la mesa de dueños- del lote narco más grande de la historia reciente. Las ramificaciones en la causa son inquietantes. Llegan, tal vez, hasta Sebastián Marset, detenido en Bolivia este año, uno de los jugadores más fuertes en el mercado de la droga en el cono sur.

La redada al campo del 70/800 que llevó al hallazgo de la cocaína terminó con ocho detenidos, cuyas prisiones preventivas fueron dictadas en una audiencia imputativa realizada el viernes por la PROCUNAR ante el juez Eduardo Da Cruz. El grupo es una mezcla inusual. Están, por ejemplo, Henry Vargas e Isaac Daniel Sandoval Hernández, ambos ciudadanos bolivianos, piloto y copiloto de la avioneta.

Ambos fueron sorprendidos por la Unidad Sierra del Grupo Especial GEOF y la División Operaciones Federales de la Federal, que vigilaba el predio del aterrizaje hace días. Otros sospechosos, como Alexis Pablo Espinosa, otro nombre de la zona, estaba allí también. Espinosa, hombre de la zona, trabajador agrícola en los papeles, se vuelve el detenido clave en la historia.

Dos datos iniciales rodearon el operativo. El primero provino de la Drug Enforcement Administración estadounidense. El informe reservado aseguraba que un número de teléfono con código de Videla, Santa Fe, había dialogado con el piloto boliviano José Pedro Rojas Velasco, alias “Pepa”, ligado a la organización del narco internacional Sebastián Marset, asesinado a fines de abril en una carrera.