El ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, no descartó que el dispositivo haya influido en el hecho y remarcó que el protocolo “no lo recomienda en este caso”.
Investigan el posible mal uso de una pistola Taser en el caso del vigilador que se prendió fuego en medio de un reclamo laboral. A esta hipótesis se refirió el propio ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, quien sostuvo: “Es posible que haya sido (por el uso de la Taser), pero también está la posibilidad de que no haya sido por eso y sí por otros factores”. Y afirmó que el "protocolo no lo recomienda en este caso”.
La investigación es encabezada por la unidad fiscal de Violencia Institucional. De acuerdo con lo sostenido por el ministro, la Fiscalía dará “garantías a todos los intervinientes” para lograr el esclarecimiento del hecho.
En esa línea, afirmó: “Para cierto marco de certeza tenemos, en primer lugar, los protocolos del propio elemento de la Taser que indican las condiciones en que debe ser utilizada, junto con el protocolo de uso progresivo de la fuerza”.
“El sistema brinda la posibilidad de una auditoría externa exhaustiva. El fiscal tiene todos los elementos y evidencias a disposición para determinar si existió un mal uso y, en su caso, adjudicar las responsabilidades correspondientes”.
Más allá de los primeros indicios, sostuvo que “hay que evaluar muchísimos contextos”, como “el material inflamable, la altura en la que está el blanco o la presencia de agua a donde pueda caer la persona”. Sin embargo, dejó en claro que el hecho “constituye un factor que prende una luz amarilla sobre el uso”.
“De todas maneras, para determinar con certeza si fue esa la causa del foco ígneo, se va a determinar con una investigación con base en la evidencia”, aclaró nuevamente.
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