El clima fue el gran aliado para que Vera vuelva a lucir como “el carnaval de Santa Fe”.
Fueron tres noches de gran convocatoria en la región y en las que miles de personas volvieron a vivir la fiesta de Momo como solo se vive en “la capital de la Cuña Boscosa”.
La Agrupación “Dale que Va” y las comparsas Aerosamba, Bambita, Ferrumbá, Paraverá, Unidos del Samba y Verasamba mantuvieron su nivel, volvieron a brillar a lo largo del corsódromo de calle San Martín y, a pesar de la crisis económica, se mantuvo el fervor cada vez más contagioso con el público.
La alegría de sus integrantes y la delicadeza de sus trajes se convirtieron en una verdadera postal de la mayor expresión cultural de la región con “una belleza de exportación”, aseguran los verenses que lo exhiben con orgullo.
Pero el Carnaval de Vera, uno de los más importantes de la provincia, genera mucho más que la euforia propia de la festividad y sus comparsas trabajan durante todo el año para disfrutar los pocos días locos que marca el calendario local.
Los elencos funcionan como una entidad de contención para cientos de jóvenes que viven pendientes de su participación, generando sus propios recursos para solventar el costo de su indumentaria que exige una inversión que se logra con presentaciones en fiestas particulares y eventos sociales.
El Carnaval es también una gran fuente de ingreso y un movimiento económico para el comercio local, tanto en alojamiento como en gastronomía, que se potencia en ventas y origina mano de obra genuina.
|