La protesta se desarrolló de manera pacífica frente a dependencias oficiales mientras se velaban los restos del policía Oscar “Chimi” Valdez. Reclaman salarios dignos, condiciones laborales humanas y el fin de las sanciones arbitrarias.
Una multitudinaria manifestación de efectivos policiales, familiares y vecinos se llevó adelante este miércoles en la ciudad de Vera, en el norte santafesino, en un contexto marcado por el dolor, la indignación y un profundo reclamo social. La protesta coincidió con el velatorio de los restos de Oscar “Chimi” Valdez, el policía verense que falleció tras dispararse con el arma reglamentaria de una compañera, hecho que conmocionó a toda la región y volvió a poner en agenda la crítica situación que atraviesa la fuerza.

La concentración tuvo lugar frente al edificio de la jefatura departamental y se extendió por varias cuadras, hasta llegar a la sala velatoria donde despiden los restos del Chimi Valdez, todo con una importante participación de mujeres, jóvenes, niños y familiares de efectivos en actividad y retirados. Carteles hechos a mano, aplausos sostenidos y un silencio cargado de simbolismo fueron las principales formas de expresión de una protesta que, lejos de episodios violentos, buscó visibilizar una problemática que —según denuncian— es sistemáticamente ignorada.

“No somos solo un número”
Entre los mensajes que se pudieron leer en los carteles, se destacaron consignas como “No somos solo un número, el Estado también es responsable”, “Justicia por las 28 bajas injustificadas”, “Condiciones dignas de trabajo ya” y “Por los que no están y por los que seguimos en la lucha”, junto al nombre de Oscar Valdez y la frase “Siempre presente”.
Las imágenes de la jornada reflejan una escena elocuente: filas de personas apostadas sobre la vereda, muchas de ellas con visibles gestos de angustia, aplaudiendo de manera ininterrumpida, mientras otros sostenían pancartas reclamando respuestas. La presencia de móviles policiales contrastó con la ausencia de autoridades políticas y representantes del gobierno provincial.
Reclamos que vienen de larga data
Los manifestantes señalaron que la muerte de “Chimi” Valdez no puede analizarse como un hecho aislado, sino como la consecuencia extrema de un sistema que somete a los trabajadores policiales a salarios bajos, recargos excesivos, falta de contención psicológica y sanciones disciplinarias que califican de arbitrarias.
“Esto no es solo por Chimi, es por todos. Por los que están, por los que ya no están y por los que pueden venir después”, expresó una familiar de un efectivo, visiblemente emocionada. Otros participantes denunciaron persecuciones internas, traslados compulsivos y cesantías que agravan la precariedad laboral y emocional de quienes integran la fuerza.
El silencio que también duele
Uno de los puntos más señalados durante la manifestación fue el silencio de los grandes medios de comunicación de la provincia, que hasta el momento no reflejaron la magnitud de lo ocurrido a nivel provincial, mucho menos lo ocurrido en Vera. “Si esto pasara en una ciudad grande, estaría en todos los canales. Acá parece que no importa”, lamentó una de las asistentes.
Ese silencio mediático fue interpretado por los manifestantes como una forma más de invisibilización, que se suma a la falta de respuestas oficiales ante los reclamos. La protesta, sin embargo, continuó desarrollándose de forma ordenada, con consignas claras y sin interrupciones al tránsito ni incidentes.
Un reclamo que trasciende a Vera
Lo ocurrido en Vera se inscribe en un contexto más amplio de malestar dentro de las fuerzas de seguridad en distintos puntos de la provincia de Santa Fe. En los últimos días se registraron expresiones similares en Rosario, Santa Fe capital y localidades del norte provincial, evidenciando un conflicto que lejos está de resolverse.
Mientras tanto, en Vera, el dolor por la pérdida de Oscar “Chimi” Valdez se mezcla con la bronca y el cansancio. La manifestación de este miércoles dejó una imagen contundente: una comunidad de pie, acompañando a sus policías, exigiendo dignidad laboral y reclamando que la muerte de un trabajador no quede reducida a una estadística más.
Por ahora, las respuestas oficiales siguen sin llegar. El reclamo, en cambio, ya está en la calle.
























