Una fuerte y conmovedora denuncia pública volvió a poner en agenda la crítica situación que atraviesan efectivos policiales del norte provincial. La Inspector de Policía María Marcela Contrera, con 23 años de antigüedad en la fuerza y con residencia en la ciudad de Vera, expresó su profundo malestar por las condiciones laborales, salariales y humanas que, asegura, vive el personal policial.






La funcionaria hizo pública su postura luego del grave episodio protagonizado por su camarada Oscar “Chimi” Valdez, quien permanece internado en estado crítico en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) de Rosario, tras un intento de quitarse la vida. El hecho encendió nuevamente las alarmas dentro de la institución.

“Hoy no escribo desde el uniforme”, comenzó señalando Contrera en un texto cargado de dolor, cansancio y enojo. “Escribo desde el dolor y desde el cansancio. Otro compañero del norte intentó quitarse la vida, y no fue porque no aguantó, fue porque el sistema no aguanta más y nos aplasta”, expresó.

En su descargo, la inspectora remarcó que los policías se encuentran mal pagos y sobre exigidos, con horarios que los alejan de sus familias y sin contención institucional. Apuntó directamente al Gobierno provincial al afirmar que “si no tenés otro ingreso, no comés”, describiendo una situación económica límite para muchos efectivos.

Uno de los pasajes más duros de su testimonio estuvo vinculado a su experiencia personal atravesando una enfermedad oncológica. Contrera relató que, pese a la existencia de un área específica para el abordaje de estas situaciones, nunca recibió acompañamiento, consultas ni asistencia durante su tratamiento. “Jamás se acercaron a preguntar si estaba bien, si tenía medicamentos o si llegaba a la quimioterapia”, afirmó.

La funcionaria sostuvo que estas situaciones no son aisladas y que las señales de alarma vienen sonando desde hace tiempo, sin respuestas concretas. “Nos olvidan que somos personas. Hoy solo recibimos odio y abandono”, manifestó, cuestionando duramente la falta de reconocimiento y contención humana.

Finalmente, dejó un mensaje cargado de angustia y reclamo: “¿Hasta cuándo hay que resistir, hasta cuándo hay que aguantar? Ojalá que los suicidios no sigan siendo nuestras voces”.

El testimonio de la inspectora Contrera se suma a una serie de reclamos que reflejan el malestar creciente dentro de la fuerza policial, especialmente en el norte de la provincia, donde efectivos advierten sobre una crisis profunda que, de no ser atendida, continúa teniendo consecuencias dramáticas.