Ramón Rodríguez, oriundo de Fortín Olmos y actualmente radicado en Rosario, formó parte del 29º Cruce de los Andes a Lomo de Mula, una travesía histórica y simbólica que honra la gesta sanmartiniana y fortalece los lazos entre la historia, la identidad y la Patria.






La expedición culminó al pie del Cristo Redentor, donde los participantes vivieron uno de los momentos más emotivos del recorrido. Con la Virgen al frente y las banderas en alto, la columna arribó a Las Cuevas, cerrando la penúltima etapa del cruce, en un clima de recogimiento, orgullo y profundo respeto por el legado histórico.



Durante la travesía, se realizó la formación e izamiento de la Bandera Nacional, y el teniente coronel Mauro Salari despidió a los expedicionarios al dejar la Compañía de Cazadores de Montaña 8, antes del tramo final hacia el Cristo Redentor. Los organizadores destacaron y agradecieron especialmente el acompañamiento del Ejército Argentino en cada una de las etapas.



En el marco del cruce, el Veterano de Guerra de Malvinas Luis Linari compartió un sentido testimonio de entrega, coraje y amor a la Patria, llevando la memoria viva de quienes defendieron la soberanía nacional. El cierre estuvo a cargo de Guadalupe Correa, representante de Generación Austral, quien remarcó la importancia de transmitir el legado histórico a las nuevas generaciones.

Uno de los hitos más significativos fue el paso por el Portillo Argentino, donde la columna alcanzó el punto en el que la Cordillera une historia y Patria. Allí, el mayor Martín Piñeira subrayó el valor de acompañar esta actividad que honra la gesta del General San Martín y fortalece el vínculo entre las Fuerzas Armadas y las expresiones culturales que mantienen viva la memoria nacional.

La expedición también incluyó la recreación histórica del Combate de Picheuta, acción clave en la campaña libertadora. Este homenaje buscó reafirmar los valores de coraje, compromiso y sacrificio que forjaron la Nación.

El recorrido no estuvo exento de dificultades. En el Paso Uspallata, el clima adverso —viento, frío, nieve y tormentas— puso a prueba el temple físico y espiritual de los expedicionarios. Como en 1817, la marcha continuó firme, cerrando una jornada de esfuerzo con una misa que brindó fortaleza y recogimiento para seguir adelante.

El 29.º Cruce de los Andes a Lomo de Mula volvió a demostrar que la cordillera no se vence: se respeta y se cruza con coraje, reafirmando que Malvinas, los Andes y la Patria representan un mismo compromiso con la historia y la identidad nacional.