Fue pintado por María Iza, hija de Fabián Iza, chofer de ambulancia y referente del servicio de emergencias SIES 107






Un profundo gesto de memoria, respeto y reconocimiento se materializó en la localidad de Golondrina, en el norte departamental, donde una vecina decidió rendir homenaje a los héroes de la Guerra de Malvinas a través del arte.

Se trata de María Iza, oriunda de la localidad, quien junto a su padre Fabián Iza, chofer de ambulancia y referente del servicio de emergencias SIES 107, comparte una admiración profunda por quienes “pusieron el cuerpo cuando la Patria los llamó”. Ese sentimiento se transformó en un impactante mural pintado en la pared de su domicilio particular.

La obra, de aproximadamente 5 metros de alto por 2,20 metros de ancho, recrea una de las acciones más significativas del conflicto bélico del Atlántico Sur. El mural lleva por nombre “4 de mayo de 1982 – Guerra de Malvinas” y representa el ataque realizado por un avión Super Étendard de la Armada Argentina, que lanzó un misil Exocet contra el destructor británico HMS Sheffield, provocando posteriormente su hundimiento.



Consultada por este portal sobre el significado de la obra, María expresó con profunda emoción:

“Pinté este mural para que el cielo no olvide, para que el mar conserve la memoria del coraje. Porque hubo quienes volaron bajo, casi tocando el agua, y con un gesto mínimo cambiaron la historia. No es guerra lo que pinto, es valentía, es dignidad, es memoria viva. Un trazo para quienes hicieron del cielo un acto de amor por la patria”.

El hecho histórico que inspira la obra ocurrió el 4 de mayo de 1982, cuando en una acción coordinada entre un avión explorador SP-2H Neptune y dos Super Étendard, se aplicó por primera vez en la historia de la aviación naval de combate la táctica “explorador–avión de ataque”, marcando un antes y un después en la doctrina militar aérea.



El impacto estratégico y psicológico de esta operación fue tal que la flota enemiga denominó a estos ataques como “el terror del Atlántico Sur”. Incluso, informes de la OTAN sostenían que se requerían al menos diez aviones para garantizar el éxito contra buques de ese tipo. Sin embargo, los pilotos argentinos demostraron lo contrario: con precisión, estrategia y un enorme coraje, volando en pareja, dejaron una huella imborrable en la historia.

El mural de Golondrina no solo embellece un hogar, sino que se erige como un símbolo de memoria, respeto y homenaje permanente a quienes defendieron la soberanía nacional con una valentía inmensa, recordando que Malvinas sigue viva en el corazón del pueblo argentino.