Una delegación federal de más de mil jóvenes participó en una peregrinación histórica que los conectó con la fe, la misión y el llamado del Papa a ser luz y esperanza para el mundo.






Más de mil jóvenes argentinos provenientes de todas las regiones del país llegaron a Roma para participar en el Jubileo de los Jóvenes 2025. Esta peregrinación no fue sólo un viaje, sino un llamado a vivir con profundidad el mensaje del Evangelio, compartiendo con jóvenes de todo el mundo la alegría de ser Iglesia. Esa es justamente la atmósfera que se respiró esos días en Roma: una Iglesia joven, viva y en salida.

La delegación argentina, estuvo conformada por jóvenes de distintas provincias, colegios, movimientos, diócesis y más de 50 integrantes del clero y la vida consagrada, fue declarada de interés por el Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Culto y Civilización. Desde Córdoba, por ejemplo, viajaron más de 60 jóvenes, acompañados por monseñor Alejandro Musolino SDB y el presbítero Sergio Colmenares, formador del seminario mayor.

La primera misa "nacional" tuvo lugar en la basílica Santa María la Mayor, uno de los templos más importantes de Roma y sitio donde se encuentra la tumba del papa Francisco. Allí, los jóvenes se recogieron en oración por el difunto pontífice.

La segunda gran celebración se realizó en la Iglesia Nacional Argentina en Roma Nuestra Señora de los Dolores, que fue designada como Iglesia Jubilar para este Año Santo. La misa fue presidida por monseñor Musolino junto al obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Alejandro Pardo. En su homilía, monseñor Musolino expresó: "No dejen que otros vivan la vida por ustedes. Vinieron de distintos países, unidos por el mismo deseo: que Jesús camine con nosotros, que su luz nos guíe, que su amor nos abrace. Este jubileo no es una fiesta cualquiera, es una invitación a volver a lo esencial, a darle paso a Dios, a salir de nuestras rutinas y caminar juntos. Ser generadores de paz como nos pide nuestro Papa León".

La misa de apertura oficial del Jubileo tuvo lugar en la Plaza San Pedro, presidida por monseñor Rino Fisichella. Allí, miles de jóvenes escucharon con atención las palabras del papa León XIV, quien los saludó desde el papamóvil y les dirigió un mensaje cargado de esperanza: "El mundo necesita mensajes de esperanza, y ustedes son ese mensaje. Caminemos juntos con nuestra fe en Jesucristo. ¡Queremos la paz en el mundo!"

Además de los actos oficiales, los jóvenes argentinos participaron de celebraciones cotidianas que marcaron cada jornada con espíritu festivo y oración. En el cuarto día del Jubileo, se reunieron nuevamente en la Iglesia Nacional Argentina para rezar el Rosario en comunidad y celebrar la Eucaristía.

Luego, se realizó el esperado "fogón argentino", un espacio de encuentro organizado por la Secretaría de Culto y Civilización y la Embajada Argentina ante la Santa Sede. Allí, los jóvenes compartieron música, banderas, abrazos y momentos de fraternidad que reforzaron su identidad y su compromiso como jóvenes de fe.

Gustavo Sánchez Marchetti, de 20 años, viajó solo, en representación de toda la diócesis de Reconquista. Oriundo de la parroquia Nuestra Señora de Itatí, de Fortín Olmos, compartió con AICA: "Vuelvo a mi diócesis fascinado con todo lo vivido, desde la acogida acá en la Iglesia Argentina en Roma, la calidez, el recibimiento, la hermandad. Y también me llevo mucho el intercambio con otras diócesis, con otros jóvenes de otros países. Pero algo que me guardo un poco en el corazón es la misa de los argentinos aquí en la Iglesia Argentina en Roma y también el fogón".

Para el joven, "fue un momento plenamente de encuentro y de volver un poquito a nuestras raíces, a nuestra tierra, a lo que nosotros somos, la alegría, la euforia, el lío, como nos mencionaba el papa Francisco".


Monseñor Musolino, como coordinador nacional del Jubileo, acompañó con cercanía y entrega cada paso de la delegación. En su saludo al Papa, pidió una bendición especial para la Arquidiócesis de Córdoba y para los jóvenes más pobres y necesitados del país. El Papa respondió con firmeza: "Sí, claro que voy a hacerlo".