Fue el obispo diocesano Coche Macín el encargado de presidir la ceremonia religiosa de despedida. 






Luego de 30 años de cumplir un rol fundamental en la localidad de Fortín Olmos, los Parajes que comprenden la parroquia y la diócesis toda, las religiosas del sagrado corazón se despidieron definitivamente de esta localidad.

En ese marco, a las 20,00 hs de este sábado 15 se realizó una misa de acción de gracias por lo vivido y compartido, oficio religioso que fue celebrado por el Obispo Diocesano Ángel José Macín y concelebrada por el párroco local Luciano Carneriro y el Padre Luciano Molina ex párroco de la parroquia Nuestra Señora de Itatí de localidad.



“A días del inicio de la cuaresma, hoy en Fortín Olmos estamos celebrando un momento que también lo podemos considerar como Pascual, que tiene su aspecto de tristeza y dolor por la despedida de las hermanas; hablaba con una de ellas y le preguntaba cómo estaba?, me respondía con el corazón un poco partido, atravesado. En primer lugar agradecerles a las hermanas en nombre de la Iglesia diocesana por toda la huella que han dejado durante todo este tiempo, mi gratitud también a esta comunidad por haberlas reconocido y acompañado. Está en nosotros ésta sensación de tristeza, despojo; 30 años no son pocos. Uno dice me voy después de dos años a vivir a otro lado y talvez lo padezca pero no tanto, ahora marcharse luego de 30 años no es para nada fácil ya que uno deja parte de su ser en el camino. Lo mismo debe sentir toda esta comunidad”, expreso en parte de su homilía Monseñor Macín.



En nombre de todas las religiosas las hermanas Josefina y Analía contaron parte de lo vivido en esta localidad, al momento de contar un recuerdo de la llegada a Fortín Olmos, la Hna. Jose relato lo que las marcó a ellas y al pueblo mismo, dijo que “habían salido desde Buenos Aires tres religiosas, buscando un lugar donde fundar la comunidad, en ese sentido dijo que tenían varias propuestas, durante el viaje, entre charlas expresaban que allí donde les ofrezcan un Pan iban a tener un signo. Al llegar a Fortín Olmos, fue el Padre Tomas Spanghero quien las recibió muy bien, mencionándoles que en este lugar había una casa de la época de la forestal, al llevarnos al lugar, nos abre la puerta de lo que era en su momento la capilla del pueblo, al ingresar vemos el sagrario con una frase que decía “Yo soy el Pan de vida”, cosa que nos impactó muchísimo encontrar esa frase, y no solo eso, sino que al abrir el sagrario hallamos una hostia, lo que fue para nosotros muy fuerte sentir que Jesús nos presentaba el Pan de vida que nos dio ese signo; hemos pasado la entregando la vida como un cometa, pro el Pan de vida está, estaba cuando llegamos, lo está hoy y es el que le dio sentido a esta fundación y a estos 30 años”, remarco la religiosa.

A su turno la Hna. Analía agradeció en nombre de todas ellas, dijo que “este pueblo y sus parajes nos alimentaron con el Pan de Jesús y el de ustedes, nos dieron vida y nos acompañaron hasta ahora. Eso significa que el cariño es lo que no va a seguir vinculando, todo lo que queda es Amor, y el Amor es más fuerte que las partidas y despedidas”, relato visiblemente emocionada.



Finalizada la ceremonia compartieron una cena a la canasta con la feligresía que las acompaño.