Superado el percance climático que obligó a la acertada suspensión de la tercera noche de corso, Vera tuvo un cierre espectacular para esta edición de sus carnavales.






Un corsódromo repleto de público entusiasta que retribuye con su aplauso el paso de las comparsas que participaron este año, Dale que va, Bambita, Paraverá, Ferrumbá, Unidos del Samba y Verasamba; a lo que se suma Yasí Verá, de Malabrigo, que ya conquistó al público verense y es considerada tan local como las propias.

El color de la fiesta, la simpatía de los protagonistas y la respuesta de la gente que interactúa con ellos hacen que el carnaval de Vera sea un espectáculo único, un desahogo después de todo un año de trabajo, creando también un ámbito de contención para los jóvenes.

Quienes vienen de afuera coinciden en destacar la calidez de los verenses que los reciben con mucha alegría, que no se cansan de aplaudir y alentar a todas las comparsas sin distinción y eso los hace diferentes.

A pesar de la cantidad de gente, muchas llegadas de ciudades vecinas, todo transcurrió en paz y terminó sin novedad gracias al operativo de seguridad que funcionó de acuerdo a lo previsto.