El médico Jorge Irazuzta, víctima de la Subzona 14 y exiliado en Canadá, falleció el sábado 24 de junio.
El médico sanitarista Jorge Irazuzta, víctima del terrorismo de estado durante la última dictadura en La Pampa, época desde la que se exilió en Canadá, falleció este sábado en ese país del norte donde ejerció su profesión con alto reconocimiento.
La salud del médico había desmejorado desde hace dos semanas, con problemas respiratorios y falta de oxígeno. Finalmente se produjo su fallecimiento. Los médicos Américo "Chacho" Taborda y Miguel Dastolfo, sus compañeros del Servicio de Salud en los '70, lo acompañaron en sus últimas horas comunicándose y siguiendo su evolución diariamente.
El testimonio de Irazuzta, entre otras formas, quedó para la posteridad en un episodio del ciclo Relatos por la Memoria, una realización del Centro de Producción Audiovisual de la UNL de la Pampa, que narra parte de la historia de su vida. "Uno vive partido por el medio", reveló en ese entonces, sobre la experiencia del exilio.
Eldina Ordoñez recuerda que este médico desembarco en Fortín Olmos en el año 1966 junto a Cecilia su esposa Salteña con quien además de ejercer la medicina realizaban trabajos comunitarios, el Dr. Irazuzta alternaba atenciones entre Fortín Olmos y el Paraje 29, junto al Dr. Rubén D´urbano y su esposa Ana María Seguezzo.
Irazuzta tenía 77 años, hace tres años el Tribunal Oral Federal de Santa Rosa envió un oficio al gobierno provincial para que corrija su legajo, donde figura aún que abandonó su cargo en el Servicio Provincial de Salud a pesar de que fue secuestrado ilegalmente antes del golpe y, perseguido, no le quedó otro camino que el exilio, en la actualidad su esposa Cecilia sus hijos y nietos viven en Canadá.
Persecución y exilio
Irazuzta estuvo detenido en la Colonia Penal del 13 al 21 de noviembre de 1975, el 23 de marzo de 1976, un día antes del golpe, se exilió en Canadá, donde aún residía. Una hermana del médico, María Eugenia, fue desaparecida por los represores en Córdoba.
Él llegó en junio del ’74 a La Pampa porque lo contrataron junto a Antonio Mafrand para implementar un plan de salud en la provincia.
A Irazusta, que era director de Atención Médica de la Provincia, le hicieron un sumario y lo trasladaron a una oficina que llamaban “la congeladora”, con otros profesionales perseguidos, sin tareas. A él y al médico Mafrand les abrieron un prontuario, con huellas y fotos, por orden del Gobierno. “No nos querían acá, nos teníamos que ir. Como no lo hicimos, el 13 de noviembre nos detuvieron a las 5 de la mañana, se presentó Baraldini, con dos camiones del Ejército y soldados con armas largas. Entraron a mi casa y me dijo que me detenían por orden del Ejército. No tenían un solo papel”, relató.
Al día siguiente lo interrogó Baraldini “durante un tiempo largo, básicamente, sobre qué hacíamos nosotros en La Pampa”. Su esposa intentó hacer gestiones ante el vicegobernador Rubén Marín, pero no la recibió a pesar de que por meses habíamos sido vecinos. Después una comisión de médicos lo visitó al vicegobernador, pero este también se negó a recibirlos.
Inmediatamente de la liberación, se fue con su esposa, Cecilia, y los cuatro hijos a Salta. Alguien llamó a su suegro, y le avisó que tenía que salir rápidamente del país. Luego partió al exilio a Canadá.
Irazuzta recordó que el Colegio Médico hizo campañas en contra del nuevo servicio y sus referentes. “La pelea con el Colegio Médico fue que se acababa el negocio. Ese fue el fondo, por qué nos detuvieron. Era mentira lo que decían, que éramos subversivos, que queríamos montar un hospital para la guerrilla”, completó.
























