Un grupo de aproximadamente 30 familias que reside en el barrio La Rotonda, al sur de la ciudad de Vera, volvió a alzar la voz ante la falta de respuestas por parte de las autoridades. A escasa distancia del casco urbano, los vecinos denuncian la ausencia de servicios esenciales como energía eléctrica, agua potable y una mínima infraestructura vial, en una situación que califican como “insostenible”.
La problemática, según relatan, no es nueva. Se trata de reclamos de larga data que, aseguran, solo reciben atención en tiempos electorales. “En tiempo de política somos muy visitados por todos, luego ya nadie nos mira”, expresó Alejandro López, vecino del lugar, en declaraciones radiales.
Uno de los puntos más críticos es la falta de suministro eléctrico formal. López detalló que desde hace más de una semana se encuentran sin energía debido a la rotura de un transformador. De todos modos reconoció que para tenér este servicio, los habitantes debieron improvisar conexiones precarias. “Hay un vecino que tiene la bajada, y de ahí todos tienen energía enganchándose unos a otros. Nos cansamos de pedir que nos bajen como debe ser, queremos tener nuestros propios pilares, no queremos que nos regalen nada”, sostuvo.
Los reclamos fueron elevados tanto a la Empresa Provincial de la Energía (EPE) como al municipio local, pero hasta el momento no obtuvieron soluciones concretas. Esta falta de respuestas profundiza el malestar de los vecinos, quienes aseguran estar dispuestos incluso a afrontar los costos de regularización del servicio.
La situación se complejiza aún más por la falta de acceso al agua potable. Según indicaron, deben trasladarse aproximadamente un kilómetro para abastecerse desde canillas públicas, lo que implica un esfuerzo diario considerable, especialmente para familias con niños.
En cuanto a la infraestructura vial, el panorama también es preocupante. Calles de tierra en mal estado, sin veredas ni mantenimiento, dificultan la circulación, sobre todo en días de lluvia. “Aquí viven unos 60 chicos que van a la escuela, pero cuando llueve no pueden hacerlo porque no tenemos ni una vereda”, explicó López. Además, señaló que han propuesto colaborar con mano de obra para mejorar las condiciones del barrio, pero tampoco recibieron respuestas oficiales.
Otro aspecto que genera incertidumbre es la situación dominial de los terrenos. Los vecinos reconocen que se trataría de tierras fiscales, presuntamente pertenecientes al ferrocarril, aunque aseguran haberlas adquirido de buena fe y contar con boletos de compra-venta.
El reclamo, en definitiva, apunta a algo básico: condiciones dignas de vida. “Queremos vivir como cualquier vecino que paga sus impuestos y tiene los servicios. Aquí somos todos trabajadores y tenemos las condiciones para hacerlo”, concluyó López, reflejando el sentimiento general de una comunidad que sigue esperando respuestas concretas.
























