Al momento de su fallecimiento tenía 3 años.
El 13 de octubre de 2019, la ciudad de Reconquista fue sacudida por la trágica muerte de Valentina Ramoa Queral, una niña de tres años y medio que falleció por una grave infección pulmonar tras no recibir la atención pediátrica adecuada en el Hospital Central. A seis años de ese doloroso suceso, sus padres, Mauro Ramoa y Analía Queral, junto a la comunidad, mantienen viva la lucha para que el nosocomio cuente con una guardia pediátrica permanente que garantice la atención de los niños de la región.
Un reclamo constante ante la falta de especialistas
La muerte de Valentina puso en evidencia una grave falencia en el sistema de salud de la región: la ausencia de una guardia pediátrica de 24 horas en el principal hospital del norte santafesino. Desde entonces, la familia Ramoa Queral ha liderado un incansable reclamo que ha resonado en la sociedad y ha motivado la intervención de diversas autoridades.
A lo largo de los años, el pedido ha sido elevado a distintas instancias, incluyendo la Defensoría del Pueblo de Santa Fe y el Concejo Municipal de Reconquista. En varias ocasiones, se han realizado convocatorias públicas y manifestaciones para visibilizar la problemática y exigir una solución urgente.
Acciones y respuestas por parte de las autoridades
Ante la presión social y las gestiones de los familiares de Valentina, las autoridades han tomado algunas medidas. En marzo de 2024, el Concejo Municipal de Reconquista solicitó formalmente al Ministerio de Salud de Santa Fe la creación de una "Guardia Pediátrica Externa" en el hospital. Sin embargo, la respuesta del ministerio, emitida en mayo del mismo año, no resolvió completamente la problemática, ya que la guardia pediátrica sigue funcionando en horarios restringidos.
En octubre de 2023, el Hospital de Reconquista lanzó una convocatoria para cubrir ocho cargos en la guardia pediátrica, lo que puso en evidencia la falta de personal médico especializado que padece el nosocomio. Esta carencia obliga en muchos casos a las familias de la zona a trasladarse a otras provincias, como Chaco, para recibir atención médica pediátrica, poniendo en riesgo la salud de los niños.

Un legado de lucha y memoria
Mauro Ramoa ha mantenido viva la memoria de su hija y ha transformado su dolor en un motor de cambio. A lo largo de los años, ha participado en diversos encuentros y entrevistas para visibilizar la necesidad de una guardia pediátrica. En cada acción, la imagen de la bicicleta de Valentina, exhibida en la plaza central de Reconquista, se ha convertido en un símbolo de la lucha y un recordatorio de que esta tragedia no debe repetirse.
A seis años de la muerte de la pequeña Valentina, la comunidad de Reconquista sigue clamando por un sistema de salud que garantice la atención de calidad y oportuna para todos los niños. La lucha de Mauro Ramoa y la memoria de su hija se han convertido en un símbolo de esperanza para que, algún día, la falta de una guardia pediátrica en el Hospital Central sea solo un triste recuerdo del pasado.
























