Lo hizo a atreves de un escrito difundido en redes sociales.






Textual:

Soy INOCENTE y estoy PRESO

Mi nombre es César Emanuel Lebus, DNI 28.581.040, de 44 años de edad. Soy Ingeniero Agrónomo, de la pequeña ciudad de Avellaneda, al norte de la provincia de Santa Fe.

Soy víctima de una falsa denuncia de abuso sexual en perjuicio de uno de mis hijos, realizada por mi ex pareja.

Siendo totalmente inocente perdí todo contacto con mis hijos hace más de 4 años. En este momento, me encuentro privado de la libertad preventivamente, y estoy al borde de la confirmación de una condena a 14 años de prisión, de manera completamente injusta.

Mi calvario comenzó a mediados del año 2021, cuando en medio de una crisis terminal de la pareja que tenía conformada con la madre de mis dos hijos, y después que ella intentó sin éxito que yo proceda a entregarle mis bienes, radicó una denuncia por la que se me acusó de haber abusado sexualmente del mayor de ellos.

La denuncia tuvo el respaldo de una psicóloga clínica que, con sólo dos entrevistas a mi hijo, contando sólo con la versión de abuso proporcionada por la madre, y sin tener ningún relato de mi hijo al respecto, informó por escrito la existencia de “notorios indicadores de abuso”.

Para el fiscal de la causa, dicha denuncia y el informe de la psicóloga fueron suficientes para ordenar mi detención, que me mantuvo privado de la libertad bajo prisión preventiva durante cuatro (4) meses. Luego se me concedió la libertad.

Lo verdaderamente llamativo e inusual del caso es que mi hijo (por entonces de 7 años de edad) al declarar en cámara gesell en septiembre de 2021, no sólo no describió en modo alguno el supuesto episodio de abuso que se me imputó, sino que además hizo reiteradas referencias a que su madre le dijo lo que debía decir en la entrevista de cámara gesell, poniendo de manifiesto una maniobra de interferencia parental en el relato de mi hijo.

En mayo de 2024 se llevó a cabo el juicio oral, ante un tribunal pluripersonal de 3 jueces, que por unanimidad dictó mi absolución entendiendo que del relato de mi hijo no surgían elementos para respaldar el abuso por el que se me había acusado y que además presentaba características que hacían sospechar la interferencia adulta en el relato. Consideró el tribunal que el testimonio de la madre –mi ex pareja- resultaba de baja credibilidad, y que la actuación de la psicóloga clínica de mi hijo resultó contraria a los cánones científicos y su testimonio en juicio, lindante con el falso testimonio.

La sentencia fue apelada tanto por la fiscalía como por la parte querellante-denunciante. Como resultado de ello, la cámara de apelaciones revirtió el fallo absolutorio, condenándome injustamente a 14 años de prisión. Para ello, consideró que la ausencia de relato del abuso por parte de mi hijo podía ser suplido por el testimonio de la madre y el de la psicóloga clínica, testimonios a los que –de forma opuesta a lo considerado por el tribunal de primera instancia- los nuevos jueces les otorgaron validez determinante para fundar mi condena y no escucharon la voz de mi hijo que repitió, en una y otra oportunidad, que la madre le dijo lo que debía decir.

De manera increíble, un nuevo tribunal de apelación –de manera no unánime- convalidó la última sentencia condenatoria. A raíz de lo cual fue dictada mi prisión preventiva, situación en la que penosamente me encuentro a la fecha. Sin perjuicio de lo cual presenté Recurso de Inconstitucionalidad para intentar acudir a la Corte Suprema de Justicia de la Provincia en reclamo de Justicia.

Con esta descripción de mi caso alzo la voz bregando por Justicia. Soy inocente, nunca abusé de mi hijo. Él mismo, con sólo 7 años, dejó en claro en su declaración que fue influenciado por su madre para declarar en mi contra en cámara gesell, y aun así no relató el episodio de abuso del que se me acusó, el cual sólo describe la madre. La maniobra es evidente, no obstante, lo cual no es percibida por la Justicia.

Pido justicia por mis hijos… porque ellos también son víctimas de toda esta mentira. Los alejaron de su lugar de nacimiento. Los separaron de su papá, de sus abuelos, tíos, primos… de toda su familia.

Pido a la Suprema Corte de Justicia Provincial que escuche la voz de mi hijo y deje sin efecto la equivocada condena que se me quiere imponer. Pido a quienes tienen poder para corregir esta clase de injusticias, que lo haga con firmeza y prontitud. Pido a la opinión pública que visualice mi caso, que como tantos otros que salen cotidianamente a la luz, ha sido gestionado y resuelto de manera completamente injusta por fiscales y jueces.

Alcaidía de la Unidad Regional IX de Policía, ciudad Reconquista (Santa Fe).