Cada convencional aprovecha su tiempo asignado para dar sus impresiones partidarias y reflexiones personales.







En la historia quedan ahora estos últimos discursos del oficialismo y la oposición, en la sesión final que se coronará con el acto de jura del viernes 12, al aire libre, de cara a quienes quieran presenciarlo.

Pese a que lo largo de los 60 días, hubo fuertes tensiones, que se generaron tanto desde los opositores libertarios como de los celestes, siempre con posiciones altisonantes cuando no al límite del buen gusto, en una suerte de competencia entre derechas por lo escandaloso, es seguro que además de la letra de la nueva Carta Magna queda esa idea de convivencia democrática.

En términos de lo político se desmienten los prejuicios de que todo el texto estaba “ya cocinado”, o que nada más importaba que se aprobara la reelección del gobernador. La realidad palpable en interminables cuartos intermedios demostró que Unidos no tenía una constitución escrita. Hubo idas y vueltas, revisiones y cambios, incluso en la Comisión Redactora y en las sesiones plenarias.