Alberto “indio” Galarza desaparecido, militante revolucionario del norte Santafesino asesinado en la masacre de las verbenas por la dictadura.






Fueron considerados responsables por crímenes cometidos contra 81 personas durante la última dictadura. Cinco ex miembros de la delegación local de la Policía Federal fueron condenados por primera vez.

El Tribunal Oral Federal 1 de Rosario condenó a prisión perpetua a 16 ex militares, ex policías y civiles por crímenes de lesa humanidad contra 81 personas, de las que más de la mitad fueron asesinadas o permanecen desaparecidas. La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación fue querellante.

Resultaron condenados los ex miembros del Destacamento de Inteligencia 121 del Ejército Pascual Oscar Guerrieri, Jorge Alberto Fariña, Juan Daniel Amelong, Marino González, Ariel López, Juan Andrés Cabrera, Rodolfo Isach, Walter Pagano y Eduardo Costanzo.

También recibieron prisión perpetua los ex miembros de la delegación Rosario de la Policía Federal Juan Carlos Faccendini, Oscar Roberto Giai, Juan Félix Retamozo, Roberto Raúl Squiro, Osvaldo Tebez, Enrique Andrés López y Federico Almede.

Los 16 represores fueron encontrados culpables como coautores de los delitos de secuestro, tormentos, sustracción, retención y ocultación de menores, homicidio y, por primera vez en la jurisdicción, por desaparición forzada. Para 5 de ellos, los ex policías Faccendini, Giai, Retamozo, Squiro y Tebez, esta fue su primera condena por crímenes de lesa humanidad.

El Tribunal, integrado por María Noel Costa, Mariela Emilce Rojas y Jaime Díaz Gavier, aceptó el pedido de ampliación de la acusación de la fiscalía y querellas, entre ellas la de la Secretaría, y condenó a los acusados por los crímenes sufridos por los hijos e hijas de las víctimas, quienes al momento de los hechos eran menores de edad.

Sobre el cumplimiento de la pena, el TOF ordenó mantener las medidas cautelares sobre los acusados y dispuso que, una vez que la sentencia adquiera firmeza, todos deberán cumplir la pena en cárceles del Servicio Penitenciario Federal.

Este fue el juicio número 14 que se realiza por crímenes de lesa humanidad en Rosario y el cuarto debate que se realiza en el marco de la “megacausa Guerrieri”.

Las víctimas dentro de las que estaba el Indio Galarza pasaron por diferentes centros clandestinos de detención de Rosario (La Intermedia, Escuela Industrial Magnasco y la Fábrica Militar de Armas Portátiles “Domingo Matheu”), de Funes (la Quinta de Funes) y de Granadero Baigorria (La Calamita). También fueron juzgados por primera vez los hechos ocurridos en el centro clandestino de detención que funcionó en la ex Casa Saleciana “Ceferino Namuncurá” de la localidad de Funes.

Durante el debate se visibilizó la utilización sistemática por parte del Destacamento 121 de enfrentamientos fraguados para encubrir ejecuciones en la vía pública o de personas que habían sido secuestradas previamente y llevadas a algún centro clandestino de detención. Estos crímenes eran difundidos como enfrentamientos a través de los comunicados oficiales publicados en los diarios, lo que formó parte de la acción psicológica del terrorismo de Estado hacia la población.



Conoce la historia del indio Galarza.

Alberto Galarza, nació en Tartagal (Santa Fe), el 13 de agosto de 1949; era hijo de Silvio Galarza y Juana Ramírez Alcaráz. Su padre trabajaba en la compañía inglesa La Forestal, por lo que se trasladan a La Gallareta donde el indio cursa la escuela primaria. Tras esta etapa, y para que pudiera hacer los estudios secundarios, don Silvio renuncia a su trabajo, vende algunos animales que tenían y la familia se instala en Reconquista. Allí ingresa a la Escuela Normal Nº 3 Juan B. Alberdi de donde egresará con el título de maestro normal en Durante su paso por este espacio educativo, al Indio se lo recuerda, entre otras cualidades, por sus habilidades físicas llegando a integrar un grupo de gimnastas en la que él cumplía el papel de contorsionista cuasi circense, por su extraordinario manejo de su cuerpo y lo endiablado de sus piernas y brazos.

En 1969 comienza la carrera de psicología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Rosario. Permanecerá allí ese año, en 1970 y Durante esa época se ganará la vida como lustrabotas y albañil. En pleno auge de las movilizaciones estudiantiles, en cuyo ámbito se politizó, Galarza cobra notoriedad cuando su caso apareció en un trabajo de bolsillo El libro negro de la Casa Rosada, editado por una organización de Derechos Humanos denominada Cofade, donde relata su detención y tortura por parte de la policía en los días del Rosariazo.

Regresa a Reconquista donde comenzó a difundir clandestinamente los lineamientos del Partido Revolucionario de los Trabajadores, entre estudiantes y obreros.

En 1972 trabaja como docente, haciendo reemplazos en El Rabón.

El año 1973 lo encontraría militando en Reconquista y Avellaneda, en el seno de un grupo de trabajadores aceiteros, ayudando a organizar un movimiento opositor a la conducción del sindicato, que en ese entonces la encabezaba por Osvaldo Gallo. En el ámbito nacional la Federación era controlada por otro burócrata: Estanislao Rosales. Galarza tuvo un fuerte protagonismo en la gestación del movimiento.

En 1974 su rumbo lo lleva hacia Los Amores, en el norte del departamento Vera, para dar clases en la escuela primaria. Sus compañeros de trabajo lo recuerdan por su perfil bajo en la relación con ellos, silencioso y refugiado en el aula, usando siempre un poncho rojo para enfrentar el frío. Fiel a su estilo, se relaciona con peones de estancia estimulando el espíritu de organización. Con dos agrupaciones: Los Toros Orejanos y Los Pueblos

Olvidados viajarán a Rosario a participar en el VI congreso del Frente Antiimperialista y por el socialismo; allí en un marco festivo de 25 mil personas el Indio ingresará al estadio con su peonada vestida de ropa tradicional.

A finales de 1974 patrones terratenientes y un docente delator impulsan la detención, que se concretará en Los Amores por la Policía Federal. Lo trasladaron hasta Tartagal, después al cuartel de Santa Felicia y en helicóptero a Santa Fe, donde lo mantendrían detenido diez días.

Ya en libertad el partido lo llevará a Santa Fe, de allí su militancia en 1975 se encamina hacia Tucumán para trabajar con sectores populares en el llano zafrero que servían de apoyo al Ejército Revolucionario del Pueblo que estaban en los cerros y en la selva. En ese intervalo, formará pareja con una compañera del partido. Con ella, en pleno apogeo de la dictadura militar, retornará a Rosario.

Viajaba permanentemente a Buenos Aires, donde mantuvo encuentros con el secretario general del partido, Mario Roberto Santucho. En Reconquista la policía allana el domicilio de los padres. Galarza trabajaba comunitariamente de albañil en un barrio muy humilde, Saladillo, construyendo viviendas con los pobladores. Pero el 22 de mayo de 1977, este militante del PRT fue secuestrado al mediodía en su domicilio de la calle Balcarce cuando estaba por almorzar una costeleta con huevo frito. La comida quedó servida en el plato. Tenía 28 años de edad.


Extraído del libro Solo digo Compañeros de Raúl Borsatti.