Jorge deambula por Reconquista, haga calor o frío. No se alimenta demasiado, se mantiene a mates. Recibe ayuda, pero por algún motivo no quiere tomarla. La noche de este martes con escasos 10° durmió a la deriva. 







Pasar frío no es fácil. Si vivís en la calle, es menos fácil aún. El invierno es el peor enemigo, te deja tirado a su suerte, te domina y vos solo podes obedecer… acurrucarte y asentir. Eso le pasa a Jorge, un hombre de tan solo 48 años -aunque aparenta unos 70 por los trances de la vida.

De Jorge no hay muchos datos, aparentemente tiene algún familiar dando vueltas en Barrio Guadalupe de la ciudad de Reconquista. “Mi padre” dice a las apuradas y con una voz bastante baja. Es tímido, no le gusta hablar, se inhibe. En la noche de este martes, con unos 10° aproximados durmió a la deriva en la zona de la estación de servicio ubicada por Pietropaolo.

Pero, las bajas temperaturas no son sus únicas antagonistas, el hambre es otro enemigo. “Por ahí nomás como; anoche, no”, confiesa Jorge, que está tomando mate casi todo el día y que contiene al estómago chillón. Lo dice con tanta tranquilidad que ya es moneda corriente cargar con estas necesidades básicas. Necesidades que duelen y que lastiman.

No es alcohólico, ni ha habido quejas de él. “Fernandito tomo, a veces”, se sincera Jorgito. Él solo deambula por las calles, recorre la ciudad. Seguramente la ve de una forma distinta a como la miramos nosotros. ¿Por qué?

Se lo ha intentado ayudar, se le ha recomendado que vaya al refugio de barrio Itatí, al lado del dispensario. Allí tiene camas y frazadas y hasta para comer algo. Se encontraría con pares suyos. Su vida no corre riesgo en ese lugar, el frío no lo perforaría. Pero no. Por alguna extraña razón no va. O porque no quiere, o porque no sabe cómo llegar o por quien sabe qué motivo.

Las ayudas no le faltan, hasta le sobran. Él no las recibe, no se anima, no quiere… no sabemos. Sí debería haber una ayuda más fehaciente y comprometida porque los comentarios de los vecinos ya ni los escuchan; tiene que tener alguien que lo aconseje y hasta un poquito lo obligue a sentirse ayudado.


Nota gentileza vía libre