Concepción Alejandro Martínez alias “El correntino”, tiene 58 años, es enfermo y vive en extrema vulnerabilidad.
“El Correntino” Martínez es una persona sin familia y sin medios de subsistencia que pernocta en un ranchito plantado en el medio de una cañada bajo una vulnerabilidad extrema y además es enfermo de Parkinson.
Cuando de marginalidad se trata no hay definiciones técnicas que alcancen, Alejandro Martínez nació en Villa Ana en el seno de una familia muy humilde, fue criado por una madre soltera, no conoció a su padre biológico pero si recuerda que eran 12 hermanos, cuando era muy chico recuerda que uno de ellos, el más grande, se suicidó colgándose de un árbol muy cerca de la casa donde vivían, a ese cuadro no se lo olvidó jamás, incluso aduce que su madre luego murió de tristeza por lo vivido. Ya un poco más grandecito se fue a vivir a Corrientes y de allí fue a servir a la patria cuando le tocó hacer el servicio militar, cuando le dieron la baja volvió para reencontrase con sus hermanos pero la vida hizo que nunca más los viera, hoy piensa que pude llegar a tener una hermana con su mismo apellido en Buenos Aires, pero de eso no está seguro.
Por estos lugares ya hace unos 30 años que anda, en principio en la localidad de Garabato, luego en Pozo de los Indios y hoy en el Km 85 distrito Fortín Olmos.
Las condiciones en que hoy vive son las peores, de su caso nos enteramos en la mañana de este viernes cuando el docente de nivel inicial Daniel Villalba nos hizo conocer su situación, no dudamos ni un instante y rápidamente iniciamos una cruzada solidaria apelando a la generosidad de los oyentes y como era de esperar la respuesta fue totalmente positiva. En pocos minutos se logró conseguir todo tipo de comestibles, ropa de abrigo, colchones, almohadas y sobre todo muchas frazadas teniendo en cuenta que estamos transitando por quizás unos de los días más fríos del año.
Llegado al lugar, “el correntino” nos recibió con mucha desconfianza, pues no sabía de qué se trataba, pero luego cuando fue viendo lo que pasaba se distendió y comenzó a charlar y a contarnos su historia, no sabía cómo agradecer el gran gesto de los vecinos de Fortín Olmos y la zona, ya en confianza nos pidió que les consigamos pila para su radio, nos confió que escucha el informativo y los chamame de “la radio de Olmos”, sin saber que los conductores de ambos programas lo visitaban.
La tarea ahora será ántes de que sea tarde sacarlo de ese lugar, llevarlo a un lugar más alto ya que cuando llueve el agua le pasa las botas debido a que está en plena cañada y conseguir que se le construya una habitación un poco más confortable.































