"La Sombrilla, una escuela que espera en el norte profundo”, por María José Damianovich



Juan y María José Damianovich, son dos santafesinos de la capital que llegaron con el viejo Rastrojero a la Escuela de La Sombrilla, cargando la solidaridad de muchos santafesinos que sumaron su aporte, la travesía solidaria se concretó hace semanas atrás.

Relato en primera persona

Si algunos pensamos que el contexto de pandemia que vivimos en 2020 y 2021 dificultó el acceso a la educación de muchos niños, niñas y adolescentes, no dejamos de sorprendernos cuando conocimos la realidad que viven todo el año y todos los años, quienes concurren a la escuela "La Sombrilla", ubicada sobre la ruta 30 en la Localidad de Los Amores, al norte de la provincia de Santa Fe.

Como parte de un emprendimiento familiar, elegimos esta escuelita para colaborar con sus alumnos en el "día de la niñez", entregándoles donaciones de ropa, calzados, alimentos, libros y algunos juguetes que pudieran mitigar, aunque fuera por unas horas, la compleja situación en la que se encuentran.

Al encuentro de aquel paraje

Nuestro viaje comenzó desde la ciudad de Santa Fe, haciendo parada en la ciudad de Vera, para luego retomar el recorrido por ruta 3 donde, desde Los Tábanos, comienza un camino de tierra, sin iluminación y sin ningún tipo de señalización que guie a los viajeros.

Este recorrido nos llevó hasta la localidad de Los Amores que se encuentra a 411 km al norte de nuestra capital provincial y nació junto a la Estación Ferroviaria en el año 1980 con la línea Santa Fe- Resistencia.
A partir de allí tomamos la ruta 30 donde recorrimos 40 km para llegar a destino. Nuevamente nos encontramos con caminos de tierra, sin iluminación, sin señalizar, de difícil acceso y tránsito y con presencia de animales sueltos.



Al llegar a la escuela, pudimos ver, a lo lejos, la Estancia "La Sombrilla" donde se encuentra emplazada. Lleva su nombre, ya que está construida en terrenos que fueron donados por sus dueños en el año 1977, cuando tuvieron origen las historias de este lugar tan significativo para cada uno de los niños, niñas y adolescentes de la zona. Sus inicios fueron en un rancho de barro que construyeron los mismos vecinos de la comunidad y que albergó a estudiantes y maestros, siendo su primera directora la Señorita Mirta Spontón.

En el año 1985 fue construido el nuevo y actual edificio escolar con albergue que hoy recibe a 35 alumnos, a docentes, asistente escolar, cocinera y celadora.

Al llegar fuimos recibidos con gran entusiasmo y cortesía y los niños, niñas y adolescente con gran alegría compartieron juegos y relataron sus historias. Nos contaron su rutina diaria y jornada escolar.

Escuela albergue. Contención y aprendizaje

Nos explicaron que permanecen 20 días en la escuela y 10 días en sus casas, las cuales están ubicadas a kilómetros de este lugar, motivo por el cual deben quedarse en el albergue de la escuela.

Sus maestros nos explicaron que muchos de los alumnos son hijos de trabajadores de campo que no cuentan con disponibilidad horaria para retirarlos diariamente del colegio, así como tampoco cuentan con los recursos económicos para cubrir los costos de traslado debido a las grandes distancias y la inaccesibilidad del camino.

Conversando, sus docentes pudieron describirnos la realidad que viven la mayoría de los alumnos que asisten a "La Sombrilla", quienes provienen de familias de escasos recursos, sin accesos al agua y la electricidad, y que muchas veces no pueden garantizar su alimentación y abrigo. Es por todo esto que el rol que juega en la zona esta escuela albergue es primordial, ya que puede garantizar el acceso a todos estos derechos que dignifican y facilitan una buena calidad de vida, les permiten disfrutar como niños el compartir momentos con sus compañeros, y garantizan algo tan básico como comer, bañarse o poder ver la televisión.

Muchos podemos pensar que estas problemáticas sumadas a situaciones de violencia, maltrato y abuso también existen en la ciudad, pero no debemos dejar de remarcar que todas estas situaciones se ven agravadas por la falta de posibilidades de pedir ayuda, ausencia por las grandes distancias y falta de recursos de instituciones del Estado que garanticen el acceso para el cumplimiento de estos derechos, así como también organizaciones religiosas, ONGs, copas de leche y demás entidades que encontramos con facilidad en la ciudad y que sirven como estrategia diaria de supervivencia para muchas familias urbanas o de otros pueblos mejor dotados.



Carencias y oportunidades

No puedo dejar de mencionar que entre los derechos vulnerados también se encuentra el de acceso a la salud. Solamente en el pueblo Los Amores existe un Hospital Rural, el "Dr. Sergio Ros del Wueski", al que los niños y familias de "La Sombrilla" no pueden acceder por las distancias, situación que se agudiza por las inclemencias climáticas y según nos comentan los lugareños ante cuadros clínicos de complejidad son derivados a la ciudad de Vera o Reconquista.



Es por esto que resulta importante resaltar el esfuerzo de cada uno de estos alumnos, de los docentes y de todos aquellos que forman parte de La Sombrilla, para poder garantizar el acceso a la educación y brindar una vida digna a cada uno de los que juegan en sus patios, alejándolos aunque sea por momentos de la realidad que les toca vivir en el lugar donde les tocó nacer.

El mejor, mayor o menor aprovechamiento que hagan de la gracia o suerte que les ha permitido transitar por esta escuela, es lo que marcará su destino. Aunque muchos ya hoy se cuestionan "para qué aprender si ellos también trabajarán en el campo como sus padres, porque para ellos pareciera no haber otra alternativa".



Alumnos, docentes y todos los que forman parte de La Sombrilla, hacen un esfuerzo para garantizar el acceso a la educación y brindar una vida digna a los que juegan en sus patios, alejándolos de la realidad que algunos viven en el lugar donde les tocó nacer.