“Inocente, sin lugar a dudas”, dijo en referencia a su cliente, ex cuñado y defendido.



Con el profesor Juan Valdéz a su derecha, el defensor dijo al tribunal que “este señor está acusado por una obsesión; sesgadamente, obsesionadamente, marcadamente, siempre, siempre se lo siguió a él, se obsesionaron con buscarle pruebas relacionadas con esta acusación que a entender de esta defensa no supera ni el mínimo tamiz para tener una sentencia condenatoria”.

Refirió a los hombres que “eran violentos con Rosalía, le pegaban, la hacían sentir mal, y todas esas personas van a pasar por acá (como testigos) porque están libres”.

Aseguró que en este juicio “no van a poder probar que Valdez era violento con Rosalía”; solo hubo una “incesante búsqueda” para hacer creer que Valdéz es “un monstruo, abusador, acosador, todos los adjetivos para hacerles creer a ustedes (el tribunal) que esta persona es detestable, pero no por eso cometió el delito. Comparto las hermosas palabras sobre violencia de género, pero se equivocaron de acusado”.

Después sostuvo que hubo varias irregularidades en el proceso, criticó que a Valdéz le secuestraron el auto y el teléfono sin presencia de un abogado, encima le tomaron declaración ocho policías, entre ellos los dos jefes de la Unidad y que le metieron los perros en el auto y todo se hizo sin testigos, cuando “siempre es necesario que esté el testigo, sino el acto puede tener una nulidad”.

También sostuvo que en este proceso se va a demostrar que un perito cargó crédito en el teléfono que le habían secuestrado a Valdéz; y además cambió y modificó cuentas de Facebook y WhatsApp, y resaltó que eso lo hizo un perito que tiene su título en Harvard, “no tomó ningún protocolo posible y es egresado de Harvard”.

Reveló que le dijo a su cuñado Juan Valdéz que “una sola prueba que me muestren y yo me voy… y acá estoy porque no me la mostraron y estoy mas que seguro que no me la van a mostrar, porque si es por indicios todos vamos presos, todos podríamos ser acusados, pero así no funciona el derecho penal. Se puede tener la persona presa por indicios, pero llegó el juicio y tus indicios ya no sirven para nada, tenés que demostrar la certeza y espero verla, pero más que nada espero que ustedes también señores jueces…”.

Desafió a los acusadores diciendo que no tienen la grabación donde conste que Valdéz la citó a Rosalía por teléfono, “eso es un invento; o tenés la llamada o lo inventaste, es fabulación parea intentar modificar la realidad de las cosas”.

“Vengo a demostrar algo que no tendría que hacerlo, tengo que demostrar la inocencia, invirtieron la carga de la prueba”, reprochó; también que “era constante la obsesión de mantener siempre no solo a Valdez preso, sino decirle a la sociedad: tenemos un preso y tenemos el caso resuelto, sin lugar a dudas que eso querían demostrar”, Y recordó cuando el juez Gustavo Gon se tuvo que inhibir de seguir actuando en la investigación porque adelantó su opinión de que Valdéz seguiría preso hasta el juicio. “Se cumplió la profesía, que era mantenerlo preso, la obsesión de investigarlo solamente a Juan”. Ironizó también cuando le prolongaron la prisión preventiva a la espera del resultado del ADN de unos cabellos que encontraron en un nido de caranchos y resultaron ser pelos de caballo.

También Faisal reprochó al fiscal regional y otras autoridades que influyeron en la opinión pública mediante los medios opinando sobre el caso y con información infundada. Sostuvo que “la gente cree  lo que dicen en los medios, ojalá se empiecen a tomar medidas con lo que se dice en los medios, más en las causas penales”.

A manera de desafío preguntó dónde están los “policías corruptos” que dijeron?. ¿Se inicaron investigaciones?, por qué no están acá?, por qué no están los encubridores, los facilitadores, por qué no están acá?. Hablar es fácil, acusar en los medios es fácil, pero probarlo es lo difícil. Solo estás vos Juan”.

Dio a entender que lo quisieron muerto al acusado, porque “muerto el perro se acabó la rabia”, que por eso lo tuvieron dos meses preso en la cárcel de Coronda en una celda mínima con cama de cemento, una canilla para tomar agua y una hendija donde le tiraban la comida, por lo que llegó a pesar 45 kg, hasta que la Cámara de Santa Fe dijo que lo envíen inmediatamente a la cárcel de Vera porque se violentaban garantías constitucionales.

Recordó que el jefe de la PDI que llevó adelante las investigaciones en el inicio de la causa está preso también hoy, “sorprendente”.

“A mí me gustan los cuentos porque puedo fantasear, puedo inventar, fabular, porque en los cuentos puedo decir quién es el bueno y quien es el malo, vaya cuento!”, ironizó sobre la acusación contra su defendido, lo que entiende que no es más que “empecinamiento, obsesión, manía por demostrarle a toda la sociedad que tenían un culpable, sin lugar a dudas que es así, todo esto lastimosamente nos llevó a desperdiciar la oportunidad de encontrar los verdaderos culpables de lo que le pasó a Rosalía, pero estén seguros señores jueces de este excelente honorable tribunal, que no es esta persona que está a mi lado”.

Dijo que podría nombra miles de atropellos que violentan todos los derechos, como que no hubo principio de inocencia, ni de indubio pro reo… que siempre hubo un objetivo, tenerlo preso y condenarlo a Valdéz, pero se mostró seguro que en este juicio la defensa va a derribar esa obsesión que ha tenido a una persona presa por tres años; y la verdad que es una tristeza porque se perdió la oportunidad de saber qué le pasó a Rosalía jara. Cuando termine todo esto y den su dictamen, allí vamos a tener el resultado que se perdió la oportunidad de saber qué pasó con Rosalía jara”.

Gentileza Gustavo Raffin.