Los bancos esperan la resolución de la crisis por parte de Vicentín y mantienen alta la calificación de la empresa. Las señales que nadie quiso ver en los últimos balances de la empresa.



Los bancos argentinos acreedores de Vicentín realizaron este jueves la primera reunión en Buenos Aires para cruzar información sobre el impacto del default de la agroexportadora y empezar a seguir de cerca cómo marchan las negociaciones para la reestructuración de su pasivo comercial, la llave que habilitaría luego las conversaciones con las entidades crediticias que le prestaron cerca de 23.000 millones de pesos.

En este primer encuentro los banqueros no sacaron conclusiones y solo compartieron impresiones y la poca información con la que cuentan. Coincidieron en que la cesación de pagos los tomó por sorpresa y nadie se lo esperaba. Si bien en el último balance había señales que podrían hacer llamar la atención sobre la posible liquidez de la empresa, su calificación crediticia seguía en los máximos estándares y los resultados seguían siendo sólidos.

Todos coinciden en que no es una buena señal que la agroexportadora tenga bien guardados sus números y no ponga sobre la mesa la real magnitud de su rojo. En este sentido hay varios interrogantes que surgieron. Por ejemplo: ¿hay negociaciones con la banca extranjera? ¿A cuánto ascienden los activos que no están vinculados al flujo, como las cuentas por cobrar que tenían al momento de la cesación? Sobre este tema, Vicentín estuvo colocando luego del default ventas de maíz en el mercado interno y ventas de granos a exportadores internacionales con los que compite.

En este sentido, para los bancos el tema más importante es tener datos de cómo marcha la renegociación con los acreedores comerciales, clave para que reactive el flujo comercial y genere los ingresos para ir retomando los pagos. Los bancos están al tanto de que esta semana se empezó a tomar cauce una propuesta que le hicieron los acreedores -con ACA a la cabeza- y hay expectativas por prontas definiciones en lo que sería un acuerdo que para antes de fin de mes reactive las plantas y permita poner sobre la mesa un plan de pagos a la cadena comercial. Igual, no se trata de un proceso fácil por lo complicado de la situación y porque además de un lado está una cooperativa y del otro una empresa familiar sin accionista controlante y un directorio no del todo alineado, con todas las dificultades que eso significa para la toma de decisiones en momentos de alta urgencia. La clave es que ACA le vuelve a enviar granos para activar las plantas, que al sindicato aceitero les dijo que mantendría cerradas hasta el 20 de enero.

Lo cierto es que ese avance con los acreedores comerciales es visto como una luz de esperanza en el mercado, que está muy golpeado y con el ánimo por el piso. Y junto con algunas señales que llegan desde la administración de Vicentín (que dicen estar acomodando papeles por si llega la orden de retomar pagos), están llevando a que la cadena comercial dude de avanzar con denuncias en las Cámaras Arbitrales por temor a quedar, si aparece plan de pagos, últimos en la cola. ¿Señales reales o estrategia de la firma para ganar tiempo? El tiempo lo dirá.

Finalmente, sobre la deuda de Vicentín con los bancos, que está todo en categoría 1, el mayor acreedor es el Banco Nación con quien tiene una deuda de $18.000 millones.

Luego siguen:

Bapro: $1.676M

Hipote3cario: $728M

Macro: $576M

Industrial: $459M

Bersa: $451M

Banco de Santa Fe: $332M

Itaú: $325M

Ciudad: $311M

Santander: $188M

Mariva: $56M

CMI: $53M

Galicia: $10M

Bica: $1M

Fuente: Punto Biz